Miss Bimbo: un juego peligroso
Leo en Maravilhion que en Inglaterra está teniendo un gran éxito un juego virtual, “Miss Bimbo”, con el que ya juegan 1,2 millones de niñas en Francia con edades comprendidas entre 9 y 16 años. El juego en cuestión consiste en lograr una maravillosa muñeca virtual (que parece de entrada una conejita de Playboy) a través de operaciones de cirugía estética, pastillas adelgazantes, etc. que pueden votar las usuarias de la citada web a través de SMS.
Creo que un juego pensado para niños además de divertir debe transmitir unos valores, educar. Tal vez, en vez de marear tanto con el canon digital, las autoridades competentes deberían crear instrumentos para evitar que productos perniciosos como éste salgan al mercado sin ningún problema.
La huída
Tenía las manos llenas de ilusión. Sus ojos estaban vivos,chispeantes; todos los minutos eran diferentes. Corría así, casi desbocándose, creía y confiaba en sus suerte.
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SUEÑO. Galería de Alma de cantaro
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Mostraba su sonrisa - labios abiertos, carnosos- impúdicamente. Su mano sólo soñaba con tocar una estrella, cada día intentaba volar un poco más alto, siempre hacia arriba, hacia el cielo. Pretendía ser la reina del Arco Iris, de las hadas, la guardiana del mejor de los universos.
Su existencia era un paseo de dulces aromas, de besos claros, de amores y desamores, de llantos, pero nunca, nunca de vacíos. Más un día, en un instante maldito cayó, como todos, de esa emoción de sentirse viva. Se hundió -como tantos- en el fango de la rutina. Y se sintió sucia, cruel, vencida.
Intentó volver a ser su recuerdo, más no pudo, no la dejaron; su encierro no fue nunca respetado. Su sonrisa se transformó en mueca, sus ojos se tornaron opacos y sus manos ya no sostenían los efímeros sueños.
La cárcel a la que voluntariamente se había retirado era asaltada continuamente por extraños, cuerpos de los que manaban palabras envenenadas de una falsa comprensión y un acartonado afecto.
Y decidió escapar definitivamente. La encontraron abrazada a su muñeca preferida; y así, con una sonrisa en los labios -que no mueca- desertó de la mentira en su cuerpo. Un poco cobardemente quizás, regresó de nuevo a su mundo añorado.
Y triunfó en su desesperado gesto. Algunos maldijeron éste su último viaje, la acompañaron en un dolor que ella ya no abrigaba; otros, los más, olvidaron pronto su muda y estéril protesta. Pero para todos, hoy, ella existe únicamente como un recuerdo, y de ahí su victoria, su yo se ha dispersado en multitud de mentes, en diferentes espacios y tiempos.
El cielo se ha ido tiñendo lentamente de ira; su rostro -el de ella- se refleja en los tonos granas y violetas. Su energía, la que se desprendía de ella, de su sonrisa, de sus ojos chispeantes, es absorbida por la tierra y la lluvia -lágrimas vertidas por la naturaleza muerta- apaga la cólera de una tarde cualquiera -en la que ya no está ella-.




