Desgraciadamente, como en tantas ocasiones la realidad supera a la ficción.
Ésta es una historia real, con rostros, nombres y apellidos de personas que viven en un país desarrollado, con un alto nivel cultural ¿qué falla en nuestra mente, en nuestra sociedad, para que seamos capaces de convivir con el horror?. Es sólo un ejemplo. Leo en la revista Maravilhion un tremendo reportaje sobre explotación sexual infantil. Algunos días me averguenzo de pertenecer a la especie humana.
Por fin se ha decidido; sí, voy a morir, y eso me tranquiliza. ¡LLevo tanto tiempo esperándolo, estoy tan cansada! Saber que el final está ya cerca me ha traído sosiego. Aunque, si he de ser sincera, creo que lo estoy escribiendo para terminar de convencerme a mi misma de que he perdido, de que me he rendido. Y eso no es fácil.Luego, cuando todo pase, seré un número más en las estadísticas, pero yo ya no sufriré, estaré muerta.
Cuando he recibido su llamada, apenas me ha temblado la voz, incluso creo que le he provocado al notarme un tono neutro, sin rencor ni miedo. Podría haber acudido a la policía, a los servicios que se han puesto en marcha recientemente para casos como el mío, pero estoy harta de vivir escondiéndome sin ser una delincuente, estoy fatigada de salir a la calle temiendo una nueva encerrona en cualquier cruce, en cualquier calle, en cualquier esquina.
Nunca he sido una heroína, pero tampoco me considero una cobarde; lo único que siento en estos momentos es un enorme vacío, un gran agotamiento. Le esperaré con los ojos bien abiertos, quiero que por lo menos tenga en su cabeza mi mirada, mi última mirada. Ese será su verdadero castigo, convivir el resto de su vida con mi mirada.
Parece que el PP anda enredado en un drama de celos, traiciones y salvadoras mesiánicas avaladas por fantasmas de pluma fácil y lengua envenenada. Al igual que en la trama de Hamlet unos fantasmas, no del padre -que en este caso parece realmente ausente del lío de “quítate tú para ponerme yo”-, jalean a Esperanza para que se convierta en un revulsivo para un PP que ha perdido dos elecciones generales bajo el liderazgo de Rajoy.
Supongo que nadie se ha parado a analizar que el PP pierde siempre cuando Cataluña y el País Vasco votan mayoritariamente al PSOE, y eso no creo que sea culpa de un hombre poco carismático, sino de la estrategia de un partido. “Madrid no es España” dicen que bramó Rajoy ante el plante castizo de Esperanza, que quiere abrir un debate de ideas (¿de ideas o de liderazgo, me pregunto?).
De momento, parece que los jugadores están esperando ver qué cartas echa el otro, lo cual sólo beneficiará a los que no quieren una oposición que realmente ejerza su papel en el Parlamento. Mientras el principal partido de la oposición esté enredado en intrigas palaciegas, será incapaz de ver más allá de las puñaladas internas, los venenos en forma de besos de hermanos o barones y las venganzas de dinosaurios que no quieren desaparecer de los círculos de poder. Sería triste que el PP, como el drama de Hamlet, acabara con todos muertos, porque perdería nuestra democracia y no sólo los posibles votantes del PP.
Los regantes de Murcia celebraron el pasado fin de semana un misa para pedir agua para sus campos bajo el manto de la Virgen de la Esperanza, ¿será una señal? Sólo el tiempo lo dirá.
Sigo leyendo, oyendo y viendo informaciones relacionadas con la capacidad de las mujeres para dirigir áreas tradicionalmente gestionadas por hombres. Un ejemplo es la cantidad de noticias relacionadas con los primeros movimientos de Carme Chacón al frente del Ministerio de Defensa. Me quedo con los ojos a cuadros cuando leo algunas opiniones sobre el viaje de la Ministra a Afganistán o sobre su trayectoria pacifista o sobre su poco conocimiento del ejército para ocupar esta cartera. ¿Acaso no han sido ministros de Defensa hombres sin vinculación con el ejército?; ¿por qué la gestión de la Defensa va a ser distinta a la gestión de otros Ministerios como Economía, Cultura o Interior? Tal vez los que escriben las bobadas sobre la capacidad de una mujer embarazada para dirigir un Departamento ministerial no han conocido a miles de mujeres anónimas que trabajan duro hasta el día en el que van a parir, que continúan trabajando en su casa aun cuando un recién nacido te deja apenas tiempo para cerrar brevemente los ojos, que atienden a otros hijos, trabajan dentro y fuera de casa y siguen luchando por superarse a sí mismas.
Hace unos años se acuñó el término de “super-mujeres” a aquellas que trabajaban fuera y dentro de casa, porque sus maridos, compañeros o parejas no entendían lo del trabajo del hogar compartido, no iba con ellos. Estas mujeres han llevado sobre sus espaldas una carga con la que a veces apenas podían, pero su determinación, su empuje y su valor les han llevado a una independencia económica que les ha permitido decidir su futuro.
El papel de la mujer en la sociedad ha cambiado enormemente en un siglo. No hace tanto tiempo, en nuestro país una mujer necesitaba autorización del marido para abrir una cuenta corriente, viajar o disponer de bienes que eran suyos. Ahora, aunque algunos se lleven las manos a la cabeza, una mujer embarazada está al frente de la gestión de nuestros ejércitos, esto demuestra que algo está cambiando y eso me alegra. Si Carme Chacón es válida para el puesto que se le ha encomendado el tiempo lo dirá, porque el embarazo es pasajero, su capacidad para desarrollar una política adecuada al frente del Ministerio de Defensa no. Por otra parte, ha habido ministros que se han destacado, no por no conocer el área que gestionaban, sino por no saber ni dónde estaban.
Soy mujer y no me siento inferior a ningún hombre por mi condición, si acaso me siento una privilegiada, porque en mi interior tengo algo que los hombres no tienen: y es la capacidad para crear nueva vida. Esa capacidad no limita ni mi inteligencia, ni mi profesionalidad, ni mi futuro.
Berta se dejaba llevar por el monótono ritmo de las escaleras mecánicas mientras sus ojos recorrían la estación en un lento travelling. Una voz nasal y ligeramente estridente se repetía constantemente por los altavoces. Sus pasos vacilaron un momento, pero tras consultar su reloj, decidió entrar en el bar. Una bofetada de aire caliente y humo se estrelló contra su rostro, mientras se abría paso entre espaldas, codos y piernas para pedir un café con leche a un diligente camarero con chaquetilla blanca -como los de antes-. El pardo y humeante líquido entraba a pequeños sorbos por su garganta, lánguidamente, dejando que el tiempo corriera.
“El Expreso Rías Altas, con salida a las 21:35, está situado en vía 2″, comunicó la chillona y anónima voz. “. Berta pagó al camarero y se introdujo en la espesa y fría noche del febrero madrileño. Caminaba rápida y segura, como si la pequeña maleta que sujetaba su mano derecha no le pesara más que un pañuelo de seda. ¡Qué diferente este viaje a los que hacía todos los septiembres de su niñez! Pudo haber ido en avión hasta Santiago o en el Talgo hasta La Coruña, pero eligió el lento, nocturno y pesado viaje del Expreso Rías Altas.
Ya tenemos nuevo Gobierno y parece que lo que más destacan todos los medios, así como el propio Presidente, es que hay más mujeres que hombres, según sus palabras es de lo que se siente más orgulloso. Yo me sentiría más orgullosa de él si hubiera declarado que no ha distinguido entre hombres y mujeres al elegir su equipo, y que su elección se debe a que los considera más capacitados para gestionar las distintas carteras ministeriales.
Han corrido ríos de tinta también en relación con la creación del Ministerio de Igualdad y la elección de su titular: una mujer de 31 años sin experiencia ministerial y con blog propio, Bibiana Aído. No me preocupa la elección de una mujer joven para dirigir un Ministerio, me preocupa el que exista un Ministerio para la Igualdad, porque la igualdad debe impregnar la política de todos los ministerios y para coordinar a todos los ministerios ya tiene Zapatero a una mujer de carácter, como es Mª Teresa Fernández de la Vega. ¿Por qué gastar el dinero de todos los españoles en ministerios sin un contenido real? y no digo que la violencia de género no sea un problema real, que lo es y grave, pero que ha de resolverse desde el Ministerio de Educación y (a partir de ahora) de Asuntos Sociales -con una educación en la que se fomenten valores como la igualdad y medidas para apoyo a las mujeres que denuncien malos tratos-, así como desde el Ministerio de Justicia -con medidas firmes para aquellos que cometan delitos de violencia de género-.
Creo que Zapatero se ha dejado llevar más por la estética que por la profunda renovación del Gobierno, salvo la creación de un Ministerio de Ciencia e Innovación, que si no se queda en mero maquillaje de políticas ya establecidas, puede ser un gran instrumento de generación de empresas con valor añadido, que permita a nuestra economía salir del agujero inmobiliario en el que se encuentra.
No obstante, y a pesar de las dudas que pueda suscitarme el nuevo Gobierno, tendrá mi voto de confianza, pero no incondicional, sino condicionado a la respuesta que dé a los problemas que tenemos, y que no son pocos.
Es, como otras muchas mujeres, heroína anónima, pluriempleada sin sueldo que un día decidió salir a la calle y buscar una ocupación remunerada para que su prole pudiera recibir una buena educación, aquella que ella no pudo recibir. Siempre he admirado en ella su resistencia para el trabajo, nunca se rinde, su jornada laboral comienza muy temprano -antes de que el sol nos ilumine- y finaliza cuando la luna reina sin oposición el cielo de la ciudad; sólo pequeños descansos, casi invisibles, permiten a los músculos relajarse unos instantes.
Cuando la enfermedad vino a asentarse en su casa, quisieron ocultarla la verdad hasta estar completamente seguros de que no había ninguna esperanza, pero un médico te dio la estocada por la espalda. Recuerdo que se sentó; sus ojos, llenos de lágrimas y de incredulidad, reflejaban un gran miedo.
La imagen que ha recorrido el mundo desde ayer, mostrando un George W. Bush consternado, tal y como ofrece la fotografía “El País” por las muertes -de norteamericanos, ¡claro!- que se han producido en Irak desde el comienzo de la “guerra santa de occidente”, me ha recordado a esa escena en la que Peter Ustinov en su papel de Nerón en “Quo Vadis” contempla afligido una Roma en llamas con su lira, muy afectado por el espectáculo.
La historia dice que Nerón no incendió Roma, que incluso estaba fuera de la ciudad cuando comenzó el incendio (lo cual creo que no es ningún impedimento para dar la orden de hacerlo), pero le sirvió para acusar a los cristianos del suceso y proceder a una depuración de los seguidores de esta perseguida religión (parece que la historia nos demuestra que los que han sido perseguidos, cuando alcanzan un status de poder aplican los métodos mejorados de sus perseguidores).
Pero intentaré no desviarme del tema, Bush con esa imagen qué quiere transmitir: ¿humanidad, sentimientos, culpabilidad, arrepentimiento? Mucho me temo que algunos comunes mortales sólo vemos la imagen de un falso profeta, de un hipócrita, de un caradura sin escrúpulos que ha sacrificado vidas humanas (no sólo de estadounidenses) para reforzar la posición económica de algunas empresas que veían peligrar sus intereses en la zona. ¡A veces me digo: qué asco de mundo!
Cada uno se comunica como mejor sabe, puede o le apetece. A mí siempre me ha resultado más fácil escribir con versos (a mi manera, sin rimas consonantes o asonantes), son ritmos de palabras que fluyen en mi cabeza. Son malos, no están trabajados, pero son míos. Son momentos, instantes, sentimientos, ideas, deseos que quedan plasmados en líneas. Como soy nueva en este mundo de los “blogger” he incluido algunos de estos apuntes de poemas en una página de mi blog, Poemas, y no sé como poner etiquetas a las páginas que voy creando dentro de esa página.
Esas páginas de versos son cicatrices que he ido haciendo en el tronco del árbol y que han ido curtiéndose con el sol, la lluvia y el viento. Son marcas invisibles que llevo en la piel y que me escuecen cuando cambia el tiempo. Son pequeños homenajes a quienes me han ayudado a crecer como persona, como mujer, como hija, como madre, como amiga. Son notas de una sinfonía desafinada a la espera de un compositor que las coloque en el sitio adecuado.
Hoy he recibido un correo de una amiga en el que me enviaba una presentación de Powerpoint de las que se envían a cadenas de correos electrónicos. Nunca me he ha atraído ese tipo de cadenas (ni de otras), pero sí que me ha calado el mensaje: un niño lleva desaparecido desde marzo de 2007 y no tiene ningún apoyo mediático, salvo cuando una desgracia como la de Mari Luz Cortés refresca la memoria de los documentalistas de los medios para que éstos le dediquen una frase: el caso sigue abierto.
Pienso en él, en su familia, en la desesperación, en el miedo, en el no saber, en las conjeturas, las esperanzas y los milagros, en las noches en blanco y en los días negros. Tal vez la familia de Jeremy no tiene las armas mediáticas de la familia de Madeleine McCann, pero si entre todos conseguimos no olvidarnos de la sonrisa franca y abierta de Jeremy, tal vez consigamos un milagro y su caso dejará de ser un caso abierto.
Si alguien quiere recibir esta presentación y seguir esa cadena para “no olvidar” no tiene más que pedirla.