La nieve cae de tus labios
y mis manos, charcos
de abandonada piel,
reciben tu calculada ironía
como cepos de impotencia
que restallan sin presa.
Vientos de palabras trampa
se entrecruzan y ensucian
un diálogo repetitivo y estéril,
que sacude ácaros del alma
y deja sólo un resquicio
a la sinceridad como desvío.
La muda lámpara del salón
nos adivina en dos aceras,
en dos direcciones opuestas
aisladas por culpas ciegas,
en las que el perdón se esconde
y la vanidad se cuela.
Gélidos cristales de tu garganta
quiebran hoy mis manos frágiles,
pero es una nieve que guarda
los brotes. Y en primavera
salvarán mis manos muertas.
Por motivos personales, he tenido estos últimos días un contacto muy cercano con empleados de organismos públicos. Y he de reconocer la profesionalidad y el trato personalizado que he recibido, lo cual tampoco me ha extrañado en exceso, ya que en mi vida profesional he colaborado en numerosas ocasiones con personas de distintos organismos públicos que me han demostrado su valía profesional y personal.
Tal vez, decir esto en un momento en el que los casos de corrupción de cargos públicos están saltando a los medios de información un día tras otro, no sea muy adecuado, pero no me parecería justo que se instalase en la sociedad la creencia de que todos los funcionarios son sobornables. En la Administración no todo es política; también es servicio público, un servicio público que es gestionado por profesionales (buenos, regulares y malos como en cualquier organización) que no saben de prebendas o de sobresueldo, que solo tratan de realizar su trabajo lo mejor posible dentro de sus posibilidades.
Según un estudio del IESE, en la actualidad, el 15,9% del total de ocupados en España (casi 1 de cada 6) es asalariado del sector público, lo cual, sin duda, es una cifra muy elevada; pero siempre faltan médicos, maestros, o técnicos que ayuden a agilizar los trámites para crear una empresa, por ejemplo.
Tal vez cuando se habla de corrupción se debería hablar de corrupción política, pero la política y la Administración van muy unidas y pueden llegar, a veces, a confundirse.
Entre la Avenida de la Felicidad y la Calle de la Generosidad se cruza la calle del Afecto y, cercanas a ellas, están también la calle de la Dulzura, de la Alianza, de la Conciliación, o el Pasaje de la Avenencia.
Las calles de la Conformidad y de la Ciudadanía me hacen pensar que, tal vez, el pirata que es mayor de edad ¿o no? ha sido traído para hacer justicia y no para ser moneda de cambio; que Millet y Montull son dos buenos ciudadanos que se han desviado ligeramente del camino correcto (por lo que no hay que hacer sangre si no es necesario), y que los Albertos son un ejemplo a seguir, porque renunciar a pedir al Estado una indemnización por los “por los daños y perjuicios injustos causados por el anormal funcionamiento de la administración de Justicia” es verdaderamente sorprendente, más cuando ese anormal funcionamiento les ha librado de la cárcel al prescribir los delitos de los que se les acusaban.
En fin, que no sé si ir a darme una vuelta por la calle de la Unanimidad o por la de la Coalición, o mejor por la del Consenso, para ver si conseguimos salir del atolladero que se nos ha planteado con el siempre espinoso tema del aborto; aunque creo que voy a volver a releer primero a mi querido Filósofo Loco y a reflexionar sobre ¿qué es la vida?, porque la vida tiene múltiples acepciones dependiendo de la disciplina desde la que se analice. Me gusta la idea de que la vida es un préstamo que vamos pagando poco a poco (como una hipoteca) en plazos de amor y felicidad. ¡una bella descripción de la vida, a la que yo me apunto, amigo Filósofo!.
Tal vez a simple vista no parezcan tener relación, pero hay un nexo que les une: el deseo. A Jane Birkin, el deseo la catapultó a la fama hace 40 años con J’taime…ma non plus, el caso Gürtel surge del deseo de poder de sus protagonistas (tanto de los actores principales como de los narradores de la historia); y la publicación del patrimonio de los miembros de nuestro Gobierno, que tantos chascarrillos está provocando en las tertulias políticas, viene del deseo de parecer honrado.
Puestos a perder el tiempo en “Macguffins“, prefiero perderlo evocando una lejana tarde de septiembre, en la que Jane Birkin y su Je t’aime…ma non plus despertaban mi adolescencia acercándome a una boca húmeda y caliente, cuando todavía no sabía el significado de “ma non plus”, cuando todavía se bailaba lento.
Está claro que hay gente que nace con estrella y gente que nace estrellada, y parece que a Obama la estrella le sigue de cerca. Sin despeinarse ni siquiera un poquito, sin haber demostrado todavía nada más que gestos simbólicos al mundo, resulta que le conceden el Premio Nobel de la Paz. Ese “yes, we can” de su campaña electoral parece que ha seducido no sólo a los estadounidenses, sino también al resto del mundo (excepto, todo hay que decirlo, al Comité Olímpico Internacional).
De los 250 candidatos a este galardón, el presidente de EE.UU. era sin duda la figura más mediática, tal vez si se lo hubieran concedido a la Coalición contra las Armas con munición de fragmentación (MC), la ONG Handicap International, la colombiana Piedad Córdoba o el activista chino a favor de los derechos humanos Hu Jia (por poner algunos ejemplos de los candidatos propuestos), la noticia hubiera pasado casi desapercibida entre miles de titulares; pero Obama vende, vende imagen, vende notoriedad, vende…, todavía solo vende humo.
Espero que la Blogocampaña contra la pornografía infantil sea todo un éxito, una iniciativa que lanzan desde La Huella Digital y a la que me uno. Hace unos meses escribía en este blog una entrada sobre el tema; tal vez sea una utopía, pero si todos los que utilizamos internet como medio de comunicación, contribuimos con nuestro granito de arena a hacer desaparecer a estos indeseables de nuestro espacio, habremos dado un gran paso para su aislamiento.
La Conferencia Episcopal Española ya tiene su página en Facebook, ¡faltaría más! ¿Para que utilizarán las redes sociales los “soldados” de Jesús: para pedir la generosidad de los poderosos con los débiles en tiempos de crisis; para acercarnos el drama del hambre del tercer mundo, para solicitar ayuda urgente para los miles de personas afectadas en Samoa, Sumatra o Filipinas por tsunamis, terremotos y tifones? No, es mucho más importante convencer al personal de la barbaridad que supone el anteproyecto de Ley del Aborto. Con cerca de 600 admiradores, la CEE (Conferencia Episcopal Española) se ha lanzado al ruedo de esta red social marcando sus prioridades: ningún católico coherente con su fe podrá apoyar la ley del aborto.
Les felicito por modernizarse y utilizar las ventajas de las nuevas tecnologías, ahora sólo espero que también conecten en sus mensajes.