El asesinato de Estrella Amaro por su ex-marido es, además de una macabra estadística, es una herida abierta en el seno de nuestra sociedad. Las condena pública de estos asesinatos es necesaria, pero no basta. La prevención es fundamental, pero ¿por qué no funciona?, ¿por que las mujeres que son vejadas, maltratadas o anuladas por su pareja no denuncian?. Es difícl entender como una víctima de un delito continuado de abusos, sea cual sea, no puede salir de su condena, pero cuando lo intentan, cuando dan el paso y gritan ¡BASTA!, lo pagan con su vida, porque la sociedad que se supone debe protegerlas no es capaz de activar los mecanismos necesarios que eviten estas absurdas muertes.
Estrella Amaro tenía una vida que un hombre al que un día estuvo unida le ha arrebatado. La frase que une a una pareja en el rito católico del matrimonio: “hasta que la muerte os separe”, parece que muchos hombres se la toman al pie de la letra y, de una forma enfermiza, la llevan hasta sus últimas consecuencias, y así el “hasta que la muerte os separe” se convierte en “hasta que tu muerte nos separe”.