Amar es perder
He recuperado en el espejo
por unas horas
ese pasado añejo
que ahogó hace siglos
mis sueños.
He vuelto a sonreír
a figuras de cera,
a fantasmas sin sombra,
a guiñoles polvorientos.
Y respiro tranquila, serena,
escuchando un murmullo
que no me afecta;
ni sus cuchillos escondidos,
ni sus telarañas olvidadas,
ni sus máscaras descubiertas.
Más añoro tu presencia
y recuerdo esa primera vez,
de nuevo con el alma en la piel;
de nuevo en la cuerda floja,
de nuevo inventando la vida
en tu mirada perdida.
Y me afirmo en la negación
del blanco o el negro
y reitero mi confianza en nosotros:
hombres imperfectos, generosos,
egoístas, envidiosos,
amigos, truhanes,
voraces, dadivosos,
sensatos, locuaces,
alocados, solitarios,
intransigentes, devotos,
incrédulos, ignorantes,
héroes en algún instante
y casi siempre cobardes.
Porque entregarte es perder,
perder siempre,
perder antes,
perder a conciencia,
perder sin reproches.



