Nací un día de invierno
Nací un día de invierno
y mi corteza
es de hielo,
azul y triste
con surcos negros.
Nací una madrugada
de enero,
entre el amor
y un exceso de celo.
Escarcha por fuera
fuego por dentro.
Crecí guardando
el cajón escondido
de mi alma
tras unos ojos pequeños,
transparentes,
aparentemente muertos.
Aprendí a ocultar
un corazón
tímido y ardiente,
entregado y cobarde,
inseguro,
a veces de barro,
a veces de diamante.
Hoy,
más de 40 años después,
revivo un recuerdo
que no tengo,
describo a una mujer
que no soy,
¡tal vez me miento!.
Nací un día de invierno,
y mi corazón de hielo
se resquebraja
a destiempo,
dejando al descubierto
un ser asustado,
desconfiado
y hambriento.
¡Y aquí me tienes!
lacayo de tus besos,
que ahuyenten
mis miedos
en esta noche
de un frío enero.



