Los “Hackers”, ¿solución a los pederastas?

Octubre 2, 2008 at 12:35 pm (Bitácora, Sociedad) (, , , , , , , )

Hago desde este espacio invisible un llamamiento a todos esos hackers que tienen alma de Robin Hood para que luchen contra esos malnacidos que abusan de los demás, especialmente de niños; que se divierten y hacen negocio con ellos, explotándolos como mercancía a través de Internet; tal y como se muestra en el artículo “El fenómeno de la pedofilia”.

I'm free

Tal vez sea un llamamiento inútil, desesperado, pero las informaciones que van llegando de la Operación Carrusel me han removido por dentro, y me hacen preguntarme en qué sociedad vivimos, qué valores transmitimos, por qué principios nos regimos, hacia dónde nos dirigimos si dejamos que la carroña se apodere de nuestro espacio.

Desde aquí propongo un reto a todos esos genios que actúan en la sombra para que contribuyan a que Internet no se utilice para vejar a otros, no se convierta en refugio de indeseables a los que les mueve el lucro y el egoísmo, utilizando para ello a los inocentes y a los más débiles. Si encaminan parte su inteligencia y su pericia a localizar los puntos de la red por dónde se mueven, a neutralizar sus florecientes negocios, colaborando con la justicia por una buena causa, probablemente las ratas volverán a su madriguera y no se atreverán a salir (y pido perdón a las ratas, por la comparación).

Espero que esta propuesta, como el mensaje en una botella lanzada al mar, llegue a las personas adecuadas. Hay informaciones que son alarmantes y que deberían movilizar nuestras conciencias, por ejemplo que los delitos por corrupción a menores han aumentado un 150%. Aunque se han empezado a tomar medidas por parte de diversas organizaciones, está claro que éstas serán insuficientes si no existe un rechazo generalizado y enérgico de este tipo de prácticas y total colaboración en su exclusión de la Red.

Fotografía: Hectorius

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Amor en tiempos de crisis

Septiembre 24, 2008 at 9:37 am (Bitácora) (, , )

Hoy quiero felicitar a 2 personas que llevan veinte años unidas por algo más que un contrato matrimonial. Reinventar el amor a lo largo de 20 años no es tarea fácil, y ellos lo han logrado. Siguen juntos, no porque la situación económica no les deje otra salida, sino porque han sabido mantener viva esa chispa que saltó hace ya más de dos décadas.

Un vestido blanco con cuerpo de sirena, una pajarita con esmoquin y fajín, muchos nervios, una gran fiesta, son sólo un buen principio para una gran historia que habéis sabido ir desarrollando con el tiempo.

¡Felicidades, chicos! aquí os dejo con mi más sincero cariño unos pobres versos.

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Un extraño sueño

Septiembre 17, 2008 at 9:50 am (Bitácora) (, , , )

Le vi por primera vez dónde sólo se ve a los muertos, en un sueño. Tenía las manos suaves, me agarraba con fuerza para subir una pendiente abrupta, en medio de una niebla espesa, que no hacía presagiar nada bueno. A pesar de sus esfuerzos, de sus palabras de aliento, mi respiración era cada vez más agitada, mi corazón latía en la cabeza con un ritmo frenético y mis músculos se iban tensando tanto que dolían como miles de agujas ensartadas en las sienes. Cuando mi mano se soltó de las suyas y empecé a caer, desperté con la sensación de seguir cayendo al vacío.

Olvidé pronto el incidente, aunque el vértigo que me produjo la caída imaginaria no terminaba de desaparecer de mis pasos, durante unos días cortos y lentos, como mis respuestas. La rutina y los numerosos pequeños contratiempos diarios consiguieron que, al cabo de unas semanas, mi cerebro eliminara este extraño sueño.

Fotografía: Gonçalo Pereira

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Cambio de maletas

Agosto 9, 2008 at 12:03 am (Bitácora) (, , , )

Madrid nunca duerme, ni siquiera en agosto. Me recibe ardiente, ajeno, y yo regreso siempre con añoranza de mi refugio, aunque sea sólo para unas pocas horas. ¡Horror!, de nuevo a deshacer y a volver a hacer maletas. Los coches a deshoras son mi nana. Pero el sueño no viene, ¡este calor tan diferente a la humedad envolvente del Mediterráneo!. La televisión, como la mayoría del país, también está de vacaciones, así que salvo por los Juegos Olímpicos, el resto es puro relleno, es el mes de los sustitutos y de las películas de serie B.

Un momento de silencio, … bueno, a medias. Todavía hay interrupciones para curar heridas de guerra. Y vuelta a las maletas. Me desconcierta el desorden que generan camisetas rebeldes, bañadores jugando a ser pelotas de tenis, o bermudas que no encuentran su percha. ¡Me agotan! y este sopor se cuela sin pudor por todos los rincones de mi cuerpo.

A pesar de todo, me gusta volver a casa; reconocer mis rincones, los olores conocidos, los sonidos de la calle, de mi calle. Y mi silencio, solo las teclas que destapan las naderías que pasan por mi cabeza después de aterrizar en una rutina distinta, la del cambio de maletas. Aunque me queje, me gusta saltar de un sitio a otro en vacaciones, tengo la sensación de que este período dura más. Volver a casa para irme de nuevo me provoca la zozobra de un inicio continuo.

Sigo pensando en las maletas, mañana de nuevo a guardar, a doblar, a recordar todo lo que hay que llevar al nuevo destino, para en unos días volver y deshacer lo hecho. Mi destino en vacaciones es el de Penélope (la de Homero), hacer para deshacer.

Las zapatillas están preparadas para salir del útero materno nuevamente. Mis pies son su único equipaje para que sea leve la carga y así poder decidir el destino sobre la marcha, dependiendo del estado de ánimo o del bolsillo (que también cuenta en vacaciones).

Cambiarán la arena conocida por olores a sándalo, a miel y a bazares milenarios. Surcarán un Mediterráneo lejano, distinto y espero que cargado de instantes únicos. El fin nunca justifica los medios, pero en el caso del cambio de maletas es lo que único que lo hace llevadero.

Siempre sueño que alguna vez podría existir la magia y que las maletas se hicieran solas, pero no, eso no debe de ser rentable como negocio, así que nadie lo inventará y yo seguiré jurando en arameo cada vez que me enfrente con mis maletas. ¡Hasta la vuelta!

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Cerdos muertos y una historia de amor

Julio 15, 2008 at 11:28 am (Bitácora, Sociedad) (, , , , )

Ayer los informativos televisivos nos quisieron despertar del letargo que trae consigo el verano con la imagen de más de un centenar de cerdos desparramados en una carretera catalana. La instantánea era cruel e innecesaria para los que intentamos olvidarnos durante unos días de que el paraíso es una utopía que sólo existe durante unos instantes y que, la mayoría de las veces, solemos dejar escapar porque tenemos demasiadas cosas que hacer, demasiados retos que alcanzar, demasiadas tareas innecesarias con las que ahogarnos.

Dejo una tierna historia de amor para este verano, que releve la imagen de la muerte de mis retinas, aunque muerte y vida van siempre unidas.

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Desvaríos veraniegos

Julio 3, 2008 at 11:14 am (Bitácora) (, , , )

La pereza se ha ido apoderando poco a poco de mi cuerpo. Primero fueron los brazos, cada vez más pesados, menos flexibles, más ajenos a la voluntad de mi cerebro. El cuello, casi imperceptiblemente, se ha convertido en una rama seca, sin savia que corra por su interior, dejando mi cabeza como una isla a merced de las olas que azotan desde el embravecido mar de un verano, que ya no es más que un recuerdo en una mente a la deriva.

Estoy aquí tirada sobre una arena compacta y gris, que en nada asemeja a esos finos y blancos granos que anuncian los grandes carteles de las soñadas vacaciones, con el fondo de un agua azul turquesa irresistible. Y mi tronco se mueve rítmica, lenta, cadenciosamente hacia arriba y hacia abajo, lo que indica que mis pulmones negros y calcinados por el tabaco todavía funcionan. Oigo el mar, nana tranquilizante y urdidora de olvidos, araña que teje mis sueños acunándome con viento suave y sensual.

Mis piernas se comportan como dos apéndices extraños y huidizos, ajenos a mi voluntad, dejándose llevar por una desidia sin límites, mientras el sol martillea su piel impregnándola de minúsculas gotas de sudor. Y yo no controlo ya ni mi propio cuerpo. Me dejo arrastrar por este mundo en el que no existen crisis económicas, ni políticos que inventan nombres para las cosas que ya tienen nombres, ni símbolos de unidad patria envueltos en chavales de pierna ágil y gestas imposibles.

Y a pesar de mi apatía manifiesta consigo todavía retener un pensamiento para dos mujeres, una que ha vuelto a la vida y una a la que se ha llevado la muerte: Íngrid Betancourt y Simone Ortega. A la primera la rescataron ayer, después de 6 largos años de un secuestro injusto y sin sentido -como todos- . A la segunda, le debo lo poco que sé de cocina -que no es mucho-. Gracias a sus 3.000 recetas de cocina he conseguido salir airosa en más de una ocasión y sin tener apenas conocimientos rudimentarios del “arte culinario”, por eso de mi adiós agradecido.

Vuelvo a mi paréntesis veraniego, sin más armas que mi cuerpo en ofrenda al sol y a esta leve brisa que me acaricia y envuelve en un período de hibernación placentero y somnoliento. Mis oídos sólo se abren a los sonidos del Mediterráneo, que me acoge siempre cálido y me purifica. Cierro los ojos para que mis otros sentidos se expandan en este espacio infinito, en el que el tiempo es siempre mío.

Fotografía: SiRaCuSiLLa

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Nuestros extraños

Junio 20, 2008 at 8:55 am (Bitácora) (, , )

Cada día que pasa le reconozco menos. Sus ojos, antes libres de sombras, se van cubriendo de una neblina que no sé interpretar, y me da miedo. Todavía retengo en mi memoria el olor de su pelo, la calidez de sus manos en mi cuello, sus abrazos sin reservas.

Sus silencios son cada día más largos, sus pasos se alejan de mi sombra y sus palabras -aun cuajadas de ternura- me hacen entrever una persona diferente a la que me pertenecía hasta hace solo unos meses. Sé que siempre le tendré a mi lado, pero ya está buscando su propio rumbo, un camino en el que yo he quedado atrás.

A veces le observo sin que se de cuenta y me sorprendo de sus pequeños cambios; su rubor ante mi presencia cuando se encuentra desnudo, un cuerpo que antes me mostraba sin reservas, sin pudor. Sus lágrimas, ayer fáciles, ahora le cuestan, le molestan como inquilinos indeseables en un caparazón todavía sensible a los reproches y a los contratiempos.

Le veo escapar de mi segura guarida sin que pueda hacer nada por retenerlo, y me encoge el alma pensar que está perdiendo el paraíso de la inocencia. Ya sé que es egoísta e inútil mi temor, pero no puedo evitarlo. Quisiera, si pudiera, prenderle el amuleto de la felicidad en su corazón y bañarlo en sándalo de suerte para que el viaje que está empezando a planear en su cabeza llegue a buen puerto, abrigado de los truenos de la desesperanza y el olvido.

Creo que estoy empezando a sufrir el síndrome del nido vacío.

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Elige como tumba un envase de patatas

Junio 5, 2008 at 2:13 pm (Bitácora, Sociedad) (, , , )

El inventor del envase de las patatas Pringles, que ha muerto recientemente, estaba tan orgulloso de su invento que ha decidido que sus cenizas pasaran la eternidad enterradas en uno de los envases de las patatas de los que ha sido creador. Me ha parecido un gesto tan tierno el de Fredric J. Baur (así se llama el protagonista de la historia), que no me he podido resistir a reflejar este acto de amor póstumo, ¿o es un hecho de megalomanía?.

En estos días del final de una primavera en la que el sol está prisionero de unas nubes espesas, grises -como la realidad que nos rodea-, en la que los radio-predicadores del fin del mundo se sientan en los banquillos por arte y gracia de alcaldes que aspiran a ser faraones, en la que los bailes de cuchillos suenan con fuerza desde Génova, en la que el dúo Zapatero-Solbes sigue conjurando la crisis con frases de final feliz que no se cree nadie; en la que un negro puede llegar a la Casa Blanca, en la que muchos millones de personas siguen muriendo de hambre sin que nadie se sienta culpable; en fin, en esta primavera en la que se siguen desinflando como globos las ilusiones, me ha enternecido que Fredric J. Baur quisiera que sus cenizas reposasen en un envase de patatas Pringles.

Fotografía: jeffsmallwood

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Orgasmos incontrolados, pero seguros

Mayo 19, 2008 at 11:47 am (Bitácora) (, , , )

Alma ha encontrado el sentido de su espíritu en su cuerpo. Ella dice que disfruta con los hombres, no de los hombres, por eso no ha buscado nunca una pareja estable. Alguien podría considerarla inmadura y promiscua, pero yo, que la conozco bien, sé que no es así.

Su actividad sexual, en verdad envidiable, dice que es fruto de una forma de pensar y de ser, que está convencida que no existe el hombre ideal, pero que hay montones de hombres ideales para un momento determinado, para un estado de ánimo concreto. Sus orgasmos dice que son incontrolados, porque nunca sabe cuando van a venir, en que momento va a encontrar un ocasional compañero de juegos; pero que son seguros porque nunca le dejan marcas, nunca le afectan más allá de la circunstancia en la que se desarrolla el encuentro fortuito.

Si quieres, puedes conocer a Alma.

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32 horas para morir

Abril 25, 2008 at 2:23 pm (Bitácora) (, , )

Por fin se ha decidido; sí, voy a morir, y eso me tranquiliza. ¡LLevo tanto tiempo esperándolo, estoy tan cansada! Saber que el final está ya cerca me ha traído sosiego. Aunque, si he de ser sincera, creo que lo estoy escribiendo para terminar de convencerme a mi misma de que he perdido, de que me he rendido. Y eso no es fácil.Luego, cuando todo pase, seré un número más en las estadísticas, pero yo ya no sufriré, estaré muerta.

Cuando he recibido su llamada, apenas me ha temblado la voz, incluso creo que le he provocado al notarme un tono neutro, sin rencor ni miedo. Podría haber acudido a la policía, a los servicios que se han puesto en marcha recientemente para casos como el mío, pero estoy harta de vivir escondiéndome sin ser una delincuente, estoy fatigada de salir a la calle temiendo una nueva encerrona en cualquier cruce, en cualquier calle, en cualquier esquina.

Nunca he sido una heroína, pero tampoco me considero una cobarde; lo único que siento en estos momentos es un enorme vacío, un gran agotamiento. Le esperaré con los ojos bien abiertos, quiero que por lo menos tenga en su cabeza mi mirada, mi última mirada. Ese será su verdadero castigo, convivir el resto de su vida con mi mirada.

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