Entre la Avenida de la Felicidad y la Calle de la Generosidad se cruza la calle del Afecto y, cercanas a ellas, están también la calle de la Dulzura, de la Alianza, de la Conciliación, o el Pasaje de la Avenencia.
Las calles de la Conformidad y de la Ciudadanía me hacen pensar que, tal vez, el pirata que es mayor de edad ¿o no? ha sido traído para hacer justicia y no para ser moneda de cambio; que Millet y Montull son dos buenos ciudadanos que se han desviado ligeramente del camino correcto (por lo que no hay que hacer sangre si no es necesario), y que los Albertos son un ejemplo a seguir, porque renunciar a pedir al Estado una indemnización por los “por los daños y perjuicios injustos causados por el anormal funcionamiento de la administración de Justicia” es verdaderamente sorprendente, más cuando ese anormal funcionamiento les ha librado de la cárcel al prescribir los delitos de los que se les acusaban.
En fin, que no sé si ir a darme una vuelta por la calle de la Unanimidad o por la de la Coalición, o mejor por la del Consenso, para ver si conseguimos salir del atolladero que se nos ha planteado con el siempre espinoso tema del aborto; aunque creo que voy a volver a releer primero a mi querido Filósofo Loco y a reflexionar sobre ¿qué es la vida?, porque la vida tiene múltiples acepciones dependiendo de la disciplina desde la que se analice. Me gusta la idea de que la vida es un préstamo que vamos pagando poco a poco (como una hipoteca) en plazos de amor y felicidad. ¡una bella descripción de la vida, a la que yo me apunto, amigo Filósofo!.
La Conferencia Episcopal Española ya tiene su página en Facebook, ¡faltaría más! ¿Para que utilizarán las redes sociales los “soldados” de Jesús: para pedir la generosidad de los poderosos con los débiles en tiempos de crisis; para acercarnos el drama del hambre del tercer mundo, para solicitar ayuda urgente para los miles de personas afectadas en Samoa, Sumatra o Filipinas por tsunamis, terremotos y tifones? No, es mucho más importante convencer al personal de la barbaridad que supone el anteproyecto de Ley del Aborto. Con cerca de 600 admiradores, la CEE (Conferencia Episcopal Española) se ha lanzado al ruedo de esta red social marcando sus prioridades: ningún católico coherente con su fe podrá apoyar la ley del aborto.
Les felicito por modernizarse y utilizar las ventajas de las nuevas tecnologías, ahora sólo espero que también conecten en sus mensajes.
Esta estatua lleva meses embalada sin que ningún servicio municipal la retire de la plaza en la que está situada. Nadie repara en ella, a pesar de que formó parte de un conjunto arquitectónico creado por Agustín Querol a finales del siglo XIX para el entonces Ministerio de Fomento y actualmente Ministerio de Medio Ambiente: La Gloria y los Caballos Alados.
Este caballo, que perdió a su pareja por obra y gracia de las obras de la M-30 hace ya unos cuatro años, lleva penando en silencio su soledad y, desde hace unos meses su invisibilidad, en un lugar que no le corresponde.
Aunque nunca me gustó el conjunto de los caballos en esta plaza populosa y multirracial, he de reconocer que siento pena por este histórico caballo cuyos últimos años están cubiertos de andamios y, últimamente, de la oscuridad más absoluta.
La escultura está abandonada al lado de un centro cultural y artístico de vanguardia, que nuestro Consistorio quiere promocionar como nuevo símbolo cultural de la ciudad, lo que no sé si eso significa ¡Viva la modernidad, matemos nuestro legado artístico!
La verdad es que las esculturas en cuestión no me atraen, pero hay numerosas manifestaciones culturales con las que no me identifico sin que por ello desee que desaparezcan. Preservar nuestro patrimonio cultural es fundamental para saber quienes somos; y en este sentido, conservar y cuidar los bienes artísticos es un deber de todos, y sobre todo de los que gestionan dicho patrimonio.
Espero que este caballo alado al que han cortado las alas encuentre, algún día, su lugar en la ciudad, y que esta plaza recupere su centro hoy ocupado por una estatua cubierta de vergüenza.
Todo un monólogo lleno de buenos sentimientos, lenguaje cuidado, y con una actuación desbordada de “la Susi”. ¡Curiosas piezas dramáticas nos regala la red de vez en cuando!
Ante el éxito de una web francesa que recoge anécdotas incómodas y penosas de la gente, bajo el lema “Mi vida es una mierda y me importa un carajo”, se está planteando la versión en español de esta iniciativa. La idea, que ya ha tenido su versión en inglés: fmylife.com, con grupo de seguidores en Facebook incluido, aterrizará pronto en nuestro país.
Tal vez el conocimiento de las desgracias ajenas nos libera de nuestras propias penalidades, o evita que demos vueltas a las miserias reales y graves que nos rodean. Supongo que es una vuelta de tuerca a formatos que parten de los periódicos amarillistas y de sucesos, saltan a la televisión en forma de “reality shows” y ahora los adaptan las nuevas tecnologías democratizando el formato, ya que todo el mundo puede ser protagonista en este sainete si lo desea.
Sí, hoy voy ha dedicarle un espacio a esta profunda cuestión: futbol y sexo, ¿el binomio perfecto?, para olvidarme por un rato de los disfraces estrella de la fiesta pagana de este año: el de chorizo y el de cazador. Para no pensar que existen padres que prostituyen a sus hijas menores por televisiones y demás “medios de comunicación social” (que de social tienen a veces bien poco, por no decir nada) a cambio de una notoriedad hedionda y cargada de basura, en fin, para perderme entre los entresijos de las vanalidades, como esos inventos absurdos o estúpidos que no sirven para nada, tan sólo para pasar el rato sin más complicaciones.
Aunque la fórmula “fútbol y sexo” tiene miga y sigue siendo válida para muchos medios de comunicación. Si no, no me explico como uno de nuestros diarios deportivos sigue manteniendo en su contraportada a una chica de generosos pechos y ligerita de ropa para animar al personal. Yo creía que la época del destape ya se había superado hace dos décadas, pero estaba en un error. De hecho, este mismo esquema lo ha seguido La Sexta en su programación de la noche del sábado: partido de fútbol+programa de sexo.
La verdad es que yo no soy muy aficionada al fútbol, pero me resulta chocante ver como se siguen manteniendo los clichés machistas en ciertos ambientes como el de fútbol, a pesar de la educación para la igualdad de géneros, o por mucho que haya aumentado el número de aficionadas a este deporte.