Cuando termina la “fiesta”:
“Vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas.”
Cuando termina la “fiesta”:
“Vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas.”
Mirarse el ombligo es toda una filosofía de vida que practicamos casi todos -y me incluyo- para intentar vivir. Mientras uno se mira su ombligo no ve la situación del de al lado, lo cual es muy útil cuando aquella es mucho peor que la tuya.
Esto viene a cuento de un estupendo post que leí el otro día sobre la vida en Dharavi, un suburbio de Bombay. Está claro que siempre hay alguien que lo está pasando peor que tú, pero si te miras el ombligo y te das tanta pena a ti mismo que te impide mirar al frente y ver lo que te rodea, no tendrás por qué preocuparte.
Algo parecido está pasando con las noticias y comentarios que están llenando los medios estos últimos días: entre espías, chorizos, cacerías, jueces que juegan a ser estrellas de Hollywood por un día, filtración de informaciones, escenificaciones de Fuenteovejuna en forma de comunicado del PP, y demás mandangas, nos tienen bien entretenidos a los comunes mortales, que en realidad ya sabemos que ratas hay en todos los barcos.
Pero estos trampantojos tan bien diseñados y elaborados están consiguiendo desviar la atención de lo que a nuestro querido ombligo le afecta mucho más: los dineros que se nos van sin saber cómo y la dificultad para conseguirlos es cada vez mayor. Y encima los datos del INE no nos dan ni un pequeño respiro, ya que por fin se confirma lo que todos intuíamos por el agujero en nuestros bolsillos: España entra en recisión por la nueva caída del PIB.
En fin, y volviendo al principio, a pesar de todo y de todos los que nos gobiernan y de los que nos quieren gobernar, me considero afortunada de vivir en un país en el que tienes la posibilidad de alimentarte todos los días, en el que existen una sanidad y una educación que -con todas sus sombras- te permiten existir dignamente, y además en el que se te permite pensar y decir lo que piensas.
Evidentemente, el conocer la miseria en la que viven millones de personas no implica que no me preocupe por mejorar mi bienestar, pero sí que me hace reflexionar sobre lo esencial y lo superfluo, sobre lo fundamental y lo accesorio.
Señor Presidente:
Nunca me he sentido parte de una estadística, pero en este caso he de reconocer que formar parte de esos más de 3 millones de parados me está empezando a agobiar; más cuando este mes dejo de cobrar la prestación por desempleo.
Le oigo decir que no nos preocupemos, que entrar a formar parte de este colectivo supone una oportunidad para un mejor empleo, ¿cuál, señor Presidente? Yo llevo dos años en ese colectivo y, desde la oficina del INEM, nunca me han llamado para ofrecerme un puesto de trabajo. La verdad es que una periodista con 17 años de experiencia a sus espaldas es un grano en el culo (y perdón por la expresión), yo lo entiendo. Tal vez sea hora de dirigir mi objetivo al sector panadero o funerario, que parece ser que no tienen problemas a la hora de contratar nuevo personal.
En el programa de “Tengo una pregunta para Vd.” una mujer, parada como yo, le pedía respuestas y Vd. le dio largas, le dio excusas, le lanzó buenas palabras. Pero con buenas intenciones y buenas palabras no se come, señor Presidente; no se pagan los recibos pendientes. Si algo me molesta enormemente es la facilidad que tiene su Gobierno para echar balones fuera: ahora los malos son los bancos, que no dan créditos; aunque hace unos meses se deshacía en alabanzas a este mismo sector, al que consideraba un ejemplo a seguir por del resto del mundo.
No es tan simple la realidad como Vd. nos quiere hacer ver, aunque haya personas que como mi madre, una socialista de corazón de casi 80 años, le crea a pies juntillas y eche toda la culpa de la situación actual al malnacido de Bush y a los tiburones del sistema financiero americano.
Los países europeos con los que siempre nos queremos comparar no tienen las tasas de desempleo que tenemos nosotros, ¿por qué, señor Presidente? algo, digo yo, habremos hecho distinto para que los demás aguanten la crisis financiera internacional, mientras nuestra población activa se va disolviendo como por arte de magia.
Sus ochenta y tantas medidas parece que no están devolviendo la confianza a nuestra economía, ahora ¿qué nos queda?, ¿esperar a que escampe? Tal vez Vd. esté a cobijo y pueda esperar. Yo, como el resto de los parados, estoy a la intemperie y puede que, para cuando escampe, la pulmonía derive en neumonía y ya sea tarde para salvarme. Pero eso Vd. no lo ve, ¿verdad, sr. Presidente?
De momento, voy capeando el temporal y siento que hay cosas por las que merece la pena seguir luchando. Este dibujo se lo dejó mi hija de 7 años a mi hijo de 12 años, ésta es una de esas cosas.

Es increíble como los pastores de masas desvían la atención con fuegos de artificio de los problemas que realmente nos acechan . Ahora le ha tocado el turno a Montserrat Nebrera, diputada del Partido Popular en el Parlamento Catalán. Un, sin duda, desafortunado uso del lenguaje se ha utilizado de forma descarada por los seguidores sin seso del izquierdismo castizo para que los desmanes de Maleni en Fomento pasen desapercibidos, o por lo menos queden en segundo o tercer plano.
Aunque supongo que muchos ya lo habréis oído, aquí dejo la prueba del delito: el audio en el que Nebrera se supone que insulta a todos los andaluces.
Cierto es que muy afortunadas no han sido las declaraciones de esta diputada; pero me parece realmente alucinante que hoy se hable más de esta mujer que se explicó igual de mal que la persona a la que criticaba, que de la posible pérdida de la calificación crediticia “AAA” de la deuda pública española . Este lunes la agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s ha situado la calificación a largo plazo de España bajo vigilancia, “con implicación negativa” por los “considerables desafíos” a los que se enfrenta la economía del país. Según algunos analistas económicos, una degradación de este estilo implicaría más dificultades para colocar el papel en el mercado. Es decir, puesto que existe un mayor riesgo de impago, el Gobierno se vería obligado a ofrecer un rendimiento mucho mayor para colocar sus bonos. La factura de la financiación para España se dispararía.
Y nosotros desgarrándonos las vestiduras por Nebrera, ¡qué país!
Hoy Madrid se ha levantado vestida de blanco, con el trastorno que causa para sus ajetreados moradores. Los chiquillos, sorprendidos y emocionados como si vieran de nuevo a los Reyes Magos, son casi los únicos que disfrutan de este paisaje navideño fuera de fecha.
A mi, como a mis niños, la nieve me ha despertado con una sonrisa, recuperando por un momento la emoción de vivir algo inusual en la rutina de un frío y contaminado paisaje. La mañana se despereza radiante y limpia entre esos copos que van tiñendo coches, farolas, aceras y viandantes de un reflejo mágico y único.
Mientras, la radio sigue vomitando cifras alarmantes de una economía que, como este invierno, sigue congelada y sin esperanzas de cambios de tendencias a la vista; aunque siempre nos quedan las palabras tranquilizantes de un Zapatero optimista de que en marzo despuntará la primavera -tal vez se refiera solo a la estación meteorológica y no a la estación económica-, pero ¡ya se sabe!, los periodistas lo tergiversan todo.
Hasta marzo nos quedan meses de frío invierno, no sé si polar o ártico, y los bolsillos se cierran esperando que escampe, no sea que la gripe les coja desprevenidos. En fin, que comenzamos este 2009 de blanco paisaje y sin blanca para paliar el temporal, así que si no eres creyente pídele a la razón práctica y a la razón pura que ocurra un milagro, porque tal y como se presenta el panorama nos va a hacer falta echar mano de un poco de fe.
Más de 250.000 desplazados por el conflicto armado en el este de la República Democrática del Congo (RDC) ha sido calificado por la ONU como un agujero negro humanitario, pero eso parece no ser importante. El que cada mes pierdan la vida 45.000 personas por este conflicto, según estimaciones de la organización internacional Rescue Committee (IRC), no le quita el sueño a ningún mandatario del primer mundo, ya que los intereses económicos contrapuestos de las potencias occidentales impiden una acción coordinada en la zona.
El negocio del coltán alimenta la codicia y financia muerte, la muerte de hasta ahora más de 5 millones de personas. No son los problemas étnicos, sino el beneficio económico el que promueve esta guerra. El segundo país más grande de África, con importantes recursos minerales, está siendo arrasado por la avaricia de multinacionales y potencias mundiales que lo utilizan como campo de batalla para obtener ventajas, tanto económicas como geoestratégicas. Pero, ¿a quién le importa el Congo?
Inesperadamente, me encuentro con un tiempo regalado de soledad en un domingo tranquilo. Y ¿qué se me ocurre hacer con este regalo del cielo? ponerme a pensar que hoy, con esta hora de más que nos proporciona el cambio horario, lo único que vamos a conseguir es vivir una hora más de crisis económica, ¡es patético!
Oigo distintas voces que auguran tiempos difíciles, que muestran los estragos que ya está causando la crisis en la vida cotidiana de miles de personas, y los estadounidenses siguen desojando la margarita con Obama y McCain, y parece que el voto hispano será definitivo, pero sólo para que les sigan contratando como mano de obra barata, ¡siempre es igual!, ¿qué va a cambiar Obama? Los hispanos seguirán siendo mano de obra barata para los estadounidenses, hasta las siguientes elecciones en las que se repetirán las promesas de siempre.
Y en España ¿qué nos auguran los oráculos? Parece ser que todo nuestro futuro depende de que podamos colarnos en una reunión del G-20, pero lamentablemente el matón, -perdón- la persona que controla la entrada, no nos quiere dejar pasar. Al final la culpa nunca es de nuestro Gobierno, lo cual me empieza a escamar: la situación económica es culpa de Estados Unidos, la situación del País Vasco es culpa del terrorismo de ETA y del PNV (bueno, ahora del PNV no, porque ha votado a favor de los presupuestos), la situación de la justicia es culpa de los jueces, o del Tribunal Supremo, o del PP, o de Garzón, o de…. El desastre de la educación es culpa de las Comunidades Autónomas, o del PP, o de los padres que no colaboran, o de la Iglesia, o de…
Menos mal que todavía nos queda el humor. Ante tanto desatino, tanta incertidumbre y tanto miedo, nada mejor que una sonrisa. Este vídeo nos proporciona una herramienta barata y de fácil manejo para combatir la crisis.
Aunque parece una broma no lo es. Un ex-agente inmobiliario vende su piso en participaciones de 5 euros, que permite a los jugadores entrar en “en el sorteo de un piso más plaza de garaje libres de hipoteca, gastos de escrituración e I.V.A.”, según figura en las bases del sorteo, que se pueden consultar en elpisodeloscincoeuros.com. Ésta no es una nueva forma de hacer campañas de publicidad de ninguna empresa inmobiliaria, ni una broma, sino es la única solución que ha encontrado el dueño del piso para salir del atolladero de una hipoteca que no podía afrontar.
La original idea ha tenido hoy más de 26.000 visitas en su página, que se ha desbordado al ver recogida su particular batalla contra la subida de tipos hipotecarios en los principales medios de comunicación. Sin duda, la gente recurre al ingenio cuando vienen mal dadas.
Algo más que ingenio le va a hacer falta al Gobierno para afrontar la “no crisis” que tenemos encima y, que según los últimos datos, dejará al Estado sin saldo positivo a final de año. Parece que el desplome inmobiliario, la subida del crudo y la factura energética dejarán las arcas del Estado vacías a final de este año. Y yo me pregunto ¿que ha pasado con el colchón, se ha desinflado de repente?