De espejismos e imbéciles

Febrero 29, 2008 at 7:11 pm (Política) (, )

Contemplo perpleja como se va desarrollando esta ya eterna campaña electoral. Supongo que la táctica es ir subiendo el tono a medida que nos acercamos al “gran día”. Empezamos con el símbolo de una ceja, un fichaje de última hora, la gran panacea de internet para hacer una pregunta al líder, la adhesión de los artistas, de los curas, los gráficos rojos y azules, las mentiras y los mentirosos, los catastrofistas y las niñas que van en busca de su paraíso, y ahora ya vamos por los imbéciles.

Pero, de todo esto ¿qué queda de los programas?, ¿dónde se esconden las propuestas? Yo no sé los demás, pero yo el día 9 no votaré a Rajoy o a Zapatero, votaré por un proyecto, por un programa que me permita tener ilusión, por un proyecto que construya un futuro desde planteamientos realistas. Porque ese programa o ese proyecto que salga adelante, será el que evaluemos todos dentro de 4 años, no la mayor o menor rudeza de Rajoy, la ceja de Zapatero o las salidas del tiesto de González o Aznar.

Todos estos fuegos artificiales y espejismos que nos proyectan lo único que me producen es verguenza, verguenza y tristeza. Hay más partidos políticos que se presentan, pero está claro que entre dos está el juego. Invito a todos a que lean de verdad los programas de los partidos a los que vayan a votar y que, dentro de 4 años, les pidan cuentas de sus actuaciones respecto a los compromisos que habían adquirido.

¿Democracia?

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
“silencio”,
“sombra”, “vacíos”,
etc.
Digo
“del hombre y su justicia”,
“océano pacífico”,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

Blas de Otero

Sigo apostando por el blog de Elena, sé que se lo toma muy en serio y es valiente en sus posiciones.

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Los muertos que siempre vuelven

Febrero 21, 2008 at 11:46 pm (Bitácora) (, , , )

La máscara
La máscara

He leído en el blog de Elena (post del 19 de febrero) sobre la falsedad de ciertos besos, esto me ha hecho reflexionar sobre el dolor que nos empeñamos en esconder, en hacer invisible para poder seguir viviendo. Nos gastamos el dinero en ansiolíticos, en psicólogos y psiquiatras para descubrir que el dolor sigue ahí, que por mucho que nos empeñemos en pintarlo de otro color emerge siempre, hasta que conseguimos aceptarlo y vivir con él como con ese pariente indeseable del que no te puedes desprender. Me viene a la cabeza una frase de Javier Marías, en su libro Veneno y sombra y adiós (tercer volumen de Tu rostro mañana): “porque los muertos se empeñan en seguir muertos y siempre vuelven más tarde, para hacernos sentir la punzada de su alfiler en el pecho y caer como plomo sobre nuestras almas”. Es mentira que olvidemos aquello que nos duele; convivimos con ello, pero de vez en cuando nos ahoga su presencia, porque somos conscientes de ella.

Cambiando el registro, acabo de ver a Pizarro y a Solbes en el debate de Antena 3, me gustaría que ese fuera el tono de esta campaña, y se eliminaran de una vez gestos hoscos, frases hirientes, los mensajes del fin del mundo que esconden falta de propuestas, de ideas, de proyectos novedosos, de planteamientos propios y que lo único que me evocan son las consignas de bandas callejeras. A veces me pregunto si los políticos creen que somos imbéciles y que no sabemos discernir. Deberían leer a mi compañero Kalikegno, tal vez un humor como el suyo les ayudaría a agudizar el ingenio.

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