Los “Hackers”, ¿solución a los pederastas?
Hago desde este espacio invisible un llamamiento a todos esos hackers que tienen alma de Robin Hood para que luchen contra esos malnacidos que abusan de los demás, especialmente de niños; que se divierten y hacen negocio con ellos, explotándolos como mercancía a través de Internet; tal y como se muestra en el artículo “El fenómeno de la pedofilia”.
Tal vez sea un llamamiento inútil, desesperado, pero las informaciones que van llegando de la Operación Carrusel me han removido por dentro, y me hacen preguntarme en qué sociedad vivimos, qué valores transmitimos, por qué principios nos regimos, hacia dónde nos dirigimos si dejamos que la carroña se apodere de nuestro espacio.
Desde aquí propongo un reto a todos esos genios que actúan en la sombra para que contribuyan a que Internet no se utilice para vejar a otros, no se convierta en refugio de indeseables a los que les mueve el lucro y el egoísmo, utilizando para ello a los inocentes y a los más débiles. Si encaminan parte su inteligencia y su pericia a localizar los puntos de la red por dónde se mueven, a neutralizar sus florecientes negocios, colaborando con la justicia por una buena causa, probablemente las ratas volverán a su madriguera y no se atreverán a salir (y pido perdón a las ratas, por la comparación).
Espero que esta propuesta, como el mensaje en una botella lanzada al mar, llegue a las personas adecuadas. Hay informaciones que son alarmantes y que deberían movilizar nuestras conciencias, por ejemplo que los delitos por corrupción a menores han aumentado un 150%. Aunque se han empezado a tomar medidas por parte de diversas organizaciones, está claro que éstas serán insuficientes si no existe un rechazo generalizado y enérgico de este tipo de prácticas y total colaboración en su exclusión de la Red.
Fotografía: Hectorius
Convivimos con el horror
Desgraciadamente, como en tantas ocasiones la realidad supera a la ficción.
Ésta es una historia real, con rostros, nombres y apellidos de personas que viven en un país desarrollado, con un alto nivel cultural ¿qué falla en nuestra mente, en nuestra sociedad, para que seamos capaces de convivir con el horror?. Es sólo un ejemplo. Leo en la revista Maravilhion un tremendo reportaje sobre explotación sexual infantil. Algunos días me averguenzo de pertenecer a la especie humana.
Jeremy Vargas: caso abierto
Hoy he recibido un correo de una amiga en el que me enviaba una presentación de Powerpoint de las que se envían a cadenas de correos electrónicos. Nunca me he ha atraído ese tipo de cadenas (ni de otras), pero sí que me ha calado el mensaje: un niño lleva desaparecido desde marzo de 2007 y no tiene ningún apoyo mediático, salvo cuando una desgracia como la de Mari Luz Cortés refresca la memoria de los documentalistas de los medios para que éstos le dediquen una frase: el caso sigue abierto.
Pienso en él, en su familia, en la desesperación, en el miedo, en el no saber, en las
conjeturas, las esperanzas y los milagros, en las noches en blanco y en los días negros. Tal vez la familia de Jeremy no tiene las armas mediáticas de la familia de Madeleine McCann, pero si entre todos conseguimos no olvidarnos de la sonrisa franca y abierta de Jeremy, tal vez consigamos un milagro y su caso dejará de ser un caso abierto.
Si alguien quiere recibir esta presentación y seguir esa cadena para “no olvidar” no tiene más que pedirla.




