Retrato en sepia

Abril 2, 2008 at 4:38 pm (Bitácora) (, , )

El parque de Agustín lara está situado en lo más hondo de Madrid. Limita con las calles Embajadores, Mesón de Paredes y Sombrerete. Sus fronteras invisibles, fundidas en este sol de marzo, dejan entrever una esquina de la plaza de La Corrala; casas con historia, un pasado que flota entre mantones de manila, organillos con notas gastadas y una vida tipificada de un Madrid que, quizás, nunca existió.

Recuerdo las tardes soleadas de este parque, hoy tomado por pandillas de quinceañeros de piel morena, chavales de ojos rasgados, críos de ojos oscuros y profundos, con piel de azabache; un parque que ya no tiene hierba, ni tierra, sólo un frío suelo de cemento que acoge inmigrantes de diversas nacionalidades, que esconde a perdedores de andar vacilante y a nuevos españoles cuyo origen está muy lejos de los chotis que resuenan aun en su memoria.

Mis imágenes vuelven a llenarse, como hace veinte años, de murmullos y de vida de ancianos, población mayoritaria del barrio hoy también, reunidos en corrillos, jugando interminables partidas de mus o de dados, mientras otros simplemente miran, ente sus arrugas, como pasa un día más, como el sol ha vuelto a arrojarles a la cara la claridad de su vejez, la cercanía de la muerte.

Leer el resto de esta entrada »

Permalink 1 comentario

Mentiras de alquiler

Marzo 23, 2008 at 7:32 pm (Bitácora) (, , )

Una calle estrecha y oscura sirve como escaparate a unas cuantas mujeres para exhibir su ocaso. Quizás antaño fueron codiciados objetos de placer, pero hoy, apoyando sus flácidas carnes en una pared sucia y desconchada, esperan sin muchas ilusiones que un cliente les saque de apuros por unos días.

En una calle del centro de mi ciudad, entre bares, tiendas de todo a 1 euro y un cine de barrio reconvertido a otros menesteres se pasean, como sombras, como adoquines gastados, cincuentonas y sesentonas de tacones desproporcionados y faldas excesivamente cortas, dejando adivinar varices y múltiples heridas, señales sangrantes de chulos y amantes ocasionales.

EncadenadasLas pandillas de muchachos que se sientan en los escalones de los portales las contemplan descaradamente tras los flequillos y el humo de los primeros devaneos con la marihuana. Ellas, con una coquetería aprendida hace siglos, les devuelven la mirada intentando apresarles con encantos inexistentes y ademanes caducos.

Imagen de la Galería de Daquella manera

Leer el resto de esta entrada »

Permalink No hay comentarios

El purgatorio de la línea 6

Febrero 17, 2008 at 7:05 pm (Bitácora) (, , )

El metro de Madrid es el lugar de los invisibles, de miles de historias que día tras día se entrecruzan sin rozarse. Los cuerpos se fusionan sin pretender perder su espacio vital -aunque sea de forma virtual y no real-. Me recuerda al purgatorio, ese espacio que se intenta a travesar lo más rápidamente posible para alcanzar el cielo, la luz.

Estos versos de Dante, refiriéndose al purgatorio, se me presentan cada día al bajar a la linea 6.

«Felices muertos, almas elegidas
‑Virgilio dijo‑ por la paz aquella
que todos esperáis, según bien creo,
decidnos dónde baja la montaña,
para poder subir; pues más disgusta
perder el tiempo a quien su precio sabe.»

Permalink No hay comentarios