Esta colaboración de la población vasca contra el terrorismo creo que da la razón al Lehendakari Patxi López, que escribía en su blog el pasado mes de junio que “ETA ya ha perdido. Perdió hace mucho”.
Hace 5 años, un 11 de marzo, Madrid fue triste protagonista de un cruel y masivo asesinato. 192 personas murieron y miles resultaron heridas aquel fatídico 11 de marzo. Hoy debería ser únicamente un día de recuerdo para todos aquellos inocentes, pero la política no entiende de grandeza y este día de homenaje parece que va a teñirse de mezquindad, parece que de nuevo las víctimas van a ser utilizadas por unos y por otros para su propio provecho.
Creo que nuestros políticos deberían pensar menos en los gestos electoralistas y sumarse, sólo con el corazón, al dolor que sigue vivo en tantos madrileños.
Los numerosos comentarios que han entrado en mi blog respecto a la actuación de Emilio Gutiérrez, como respuesta a las consecuencias personales que le ocasionó el último atentado de ETA, me han hecho pensar en la violencia como concepto, como forma de respuesta -no sé si natural o social- a una determinada realidad que nos rodea.
He encontrado numerosos estudios, artículos y comentarios sobre la violencia, algunos de ellos muy interesantes; pero coincido con elenaword en que esta forma de actuar no debe ser jaleada, porque un Estado democrático tiene que encontrar otras fórmulas para defender los intereses legítimos de sus ciudadanos.
Puedo entender la actuación de Emilio como una respuesta individual y espontanea a un acto de violencia repetido, como podría entender que una mujer que sufre malos tratos durante años asesine a su maltratador, pero eso no significa que crea que la solución para acabar con los malos tratos sea que todas las mujeres que sufren este tipo de violencia asesinen a sus maltratadores para acabar con el problema.
Me alegra que la sociedad civil se haya movilizado en este caso e intente ayudar a Emilio por las consecuencias que su actuación pueda acarrearle, pero no creo que sea un héroe ( creo que él tampoco se considera un héroe, ni un vengador, ni un justiciero), es tan solo una víctima que ha respondido con la rabia y la ceguera de la impotencia.
Pero este lamentable hecho si debe hacer recapacitar a los políticos que nos representan, porque son ellos los que deben ofrecer soluciones a los miles de Emilios que viven en el País Vasco. Y el pueblo vasco debe decidir sin miedo. ETA les ha dicho que no vote, así que ahí tiene la maza que puede esgrimir para acabar con ETA, la maza del voto es infinitamente más potente que la violencia.
El ataque de Emilio Gutiérrez a una herriko taberna de Lazkao tras la bomba de ETA a la sede del PSE, por el destrozo que este atentado causó en su casa, es un gesto numantino contra ese cáncer que está minando la vida en el País Vasco. Es la primera vez que un ciudadano vasco se rebela sólo y a cara descubierta ante la actitud mafiosa de ETA. No llevaba ninguna pistola, sólo una maza con la que descargar su rabia y su impotencia.
Hoy los de Batasuna han convocado una manifestación para condenar su actitud, ¿Y cuándo sus “cachorros” queman autobuses, cajeros automáticos o destrozan los coches aparcados como símbolo de rebelión? No, claro, no es lo mismo, ellos luchan por una causa: la de los que llevan pistola y matan a los que no piensan como ellos, la de los que ponen bombas y se llevan por delante lo que haga falta, 825 muertos hasta 2008.
Los de Gara ya se han movilizado y condenan este bárbaro atentado, pero no dicen nada en su información de los carteles que han inundado ya Lazkao amenazando a Emilio Gutiérrez, quien ya no va a poder dormir en paz, porque es posible que su familia sea desterrada de su pueblo, porque unos cuantos ignorantes se crean las patrañas que les cuentan otros que se han montado un negocio de extorsiones y asesinatos, y porque la mayoría calle ante los continuos atropellos de una banda de matones sin más argumentos que su propia supervivencia.
Desesperación, impotencia y miedo recorren la última fase de la campaña electoral de un País Vasco en la que un hombre ha dicho ¡basta ya! con un gesto tal vez inútil, pero que en el fondo muchos entendemos.
Hoy ETA ha hablado como habla siempre, con pistola y por la espalda, como los cobardes. Esta vez han ido a lo más fácil, matar a un ciudadano vasco sin más escolta que su propio cuerpo. Su único crimen ha sido contribuir con su trabajo a que las tres capitales vascas estén mejor comunicadas, algo que los asesinos de ETA no quieren, porque la comunicación es perniciosa para sus intereses, que no son otros que mantener a los vascos (y las vascas como le gusta decir al Lehendakari) sordos, mudos y ciegos, y sobre todo amedrentados por ese espacio de terror que constituyen estos mafiosos.
La “y” en euskera es “eta”, un signo de unión de conceptos; pero la ETA que hoy ha asesinado impunemente a Ignacio Uría en Azpeitia, es un signo de muerte, de destrucción, de ignorancia y aniquilamiento de la sociedad democrática (con sus luces y sus sombras) que estamos intentando construir entre todos desde 1975: vascos, gallegos, castellanos, catalanes, andaluces, extremeños, canarios, asturianos, ceutíes y melillenses, leoneses, navarros, cántabros, aragoneses, murcianos y manchegos.
¿Hasta cuándo van a aguantar los vascos esta dictadura del terror en la que viven instalados? ETA no les va a hacer libres, ETA les tiene acojonados.
La polémica con la actuación de “Sociedad Alkohólica” en el FAN (Festival Alternativo del Norte), que se celebra en Plasencia este fin de semana, vuelve a la actualidad a un grupo que en 2006 fue absuelto del delito de enaltecimiento del terrorismo por canciones como “Explota cerdo” o “Síndrome del Norte“.
La libertad de expresión es un derecho reconocido en nuestra Constitución (art. 20): se reconoce y protege el derecho “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”, con una salvaguarda: “estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia” .
¿Se trata sólo de provocación o es algo más lo que transmite este grupo musical?
¿Están en medio de una campaña del PP y AVT para reventar sus conciertos sólo en las localidades donde gobierna el PSOE?. La justicia les absolvió en 2006, ¿pero les hubiera absuelto ahora que la política antiterrorista del Gobierno no es la misma que hace 2 años?.
Tal vez sus canciones sólo sean una especie de narcocorridos a la española a las que se les está dando demasiada importancia.
Aunque parece que hoy mi blog está teniendo un tráfico inusual por una noticia sin trascendencia, creo que es necesario, a la vista del último atentado de los asesinos de ETA, hacer una reflexión sobre qué le ocurre a la sociedad vasca para que no reaccione contra una banda de matones cuyo único fin es continuar con una forma de vida que se alimenta del miedo y de la extorsión.
No entiendo que una sociedad como la vasca, que ha alcanzado sus cuotas más altas de autonomía con la llegada de la democracia a España y que ha recuperado y extendido una lengua que estaba muerta gracias a los impuestos de todos los españoles, siga sin plantar cara a una banda que está minando su futuro con cargas de profundidad. Mientras los vascos sigan con el síndrome de Estocolmo ETA seguirá matando, ETA seguirá amedrentando a los que piensan distinto, porque para los que no tienen argumentos la palabra no vale, por eso utilizan las bombas y las pistolas.
ETA no morirá hasta que los vascos dejen de apoyarla. Hasta ahora muchos de los que le han plantado cara han muerto, como Isaías Carrasco. Si los vascos consideran normal que vecinos suyos deban vivir con escolta por pensar de forma distinta a ETA, que sigan callando, que sigan aceptando la dictadura que les ha impuesto ETA tras la muerte de Franco.
Ayer no se guardó un minuto de silencio en San Mamés por el asesinato de Isaías Carrasco. Un grupo del público asistente al partido de fúltbol demostró que no les importaba la vida de una persona, y el resto…. El resto tenía miedo, miedo de enfrentarse con ¿cuatro? bestias que no razonan. Tampoco el Athletic ha tenido ni un gesto a posteriori. En el resumen del partido que da en su página web no hace ni siquiera una mención al incidente, aunque era la primera vez que en San Mamés se pedía un minuto de silencio por una víctima del terrorismo.
En el País Vasco se ha registrado una abstención de más del 35%, dato preocupante si se tiene en cuenta que la banda de asesinos de ETA ha voceado la abstención como forma de oponerse (además de matar) al Estado Social, Democrático y de Derecho que todos los españoles acatamos y respetamos
Una vez más los asesinos de ETA quieren condicionarnos con el lenguaje de las armas. Su voz sólo suena para lanzar dolor y muerte. Lancémos nosotros palabras de repulsa a sus actos, con determinación, con firmeza. No nos pueden ganar, no nos pueden dividir, porque sólo queremos libertad sin ira.
Según relata la Agencia EFE Isaías Carrasco ha sido un blanco fácil para unos cobardes que no saben exponer sus ideas sin contar con un gatillo de por medio. Isaías, al igual que todas las víctimas del terrorismo, somos todos los que queremos vivir en un país en paz, en el que las ideas se puedan expresar libremente, pero con respeto a los que no piensan como tú.
Hoy leía un artículo sobre la neurofilosofía moral que me ha hecho reflexionar sobre cuál será la organización cerebral de estos asesinos que se dicen llamar libertadores; aunque tengo claro que más que ideas lo que defienden es una forma de vida (a través de extorsiones económicas y fomento del miedo).
Tal vez deberíamos colapsar sus medios, que los tienen, con mensajes de repulsa. Qué se den cuenta que no nos vamos a dejar vencer. La hora del miedo ha pasado, llega la hora de la esperanza. Votemos el domingo a aquellos con los que estemos más de acuerdo, pero votemos. Con el voto les daremos con la puerta en las narices. ¡No pasarán!. Esta vez no pasarán. Gracias a los partidos políticos porque compruebo que, a pesar de todo, están formados por personas. Se han suspendido los actos de campaña. Ya estamos en jornada de reflexión. El futuro nos espera, como a los niños de la foto, por ese futuro han muerto Isaías y otros muchos, no les defraudemos.