Un largo viaje

Berta se dejaba llevar por el monótono ritmo de las escaleras mecánicas mientras sus ojos recorrían la estación en un lento travelling. Una voz nasal y ligeramente estridente se repetía constantemente por los altavoces. Sus pasos vacilaron un momento, pero tras consultar su reloj, decidió entrar en el bar. Una bofetada de aire caliente y humo se estrelló contra su rostro, mientras se abría paso entre espaldas, codos y piernas para pedir un café con leche a un diligente camarero con chaquetilla blanca -como los de antes-. El pardo y humeante líquido entraba a pequeños sorbos por su garganta, lánguidamente, dejando que el tiempo corriera.

“El Expreso Rías Altas, con salida a las 21:35, está situado en vía 2″, comunicó la chillona y anónima voz. “. Berta pagó al camarero y se introdujo en la espesa y fría noche del febrero madrileño. Caminaba rápida y segura, como si la pequeña maleta que sujetaba su mano derecha no le pesara más que un pañuelo de seda. ¡Qué diferente este viaje a los que hacía todos los septiembres de su niñez! Pudo haber ido en avión hasta Santiago o en el Talgo hasta La Coruña, pero eligió el lento, nocturno y pesado viaje del Expreso Rías Altas.

Éste es un fragmento de “Un largo viaje”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s