Cuando desaparecen las sábanas de muñecos

Creo que te das cuenta de que tu hijo se ha hecho mayor cuando desaparecen de su cama las sábanas de muñecos, o de osos, o de coches… La verdad es que no sé si alguna vez dejas de pensar en tus hijos como bebés indefensos que te necesitan. Mi madre todavía me sigue regañando por algunas cosas que hago, y supongo que lo seguirá haciendo siempre.

Hay una parte de pérdida en ese crecimiento natural de los retoños de uno, porque es una constatación de que tu juventud queda atrás, de que ya eres “señora” o “señor” y de que empiezas a hacer el ridículo cuando te pones una minifalda demasiado atrevida o una camiseta para marcar músculo de gimnasio.

Dicen que cada cosa tiene su edad, pero a veces no te das cuenta de que llegas a esa edad en la que ya eres mayor, en la que se supone que no debes hacer locuras, en la que se supone que las ansias de soñar y lograr metas inalcanzables ya ha pasado.

Tus hijos crecen y tú creces con ellos, te salen arrugas en el rostro y en el alma, te duelen los huesos y saber que la primera vez queda ya muy atrás. Pero alcanzas la sabiduría de disfrutar de los pequeños momentos, de esos que son siempre únicos. Dejar atrás la juventud no es perder, es ganar muchos buenos recuerdos, es tener todavía muchos sueños por cumplir, es desear sin la ambición de ser deseado.

polluelosY mientras ellos, tus niños, cada vez te necesitan menos, y te sorprende que tengan su propia percepción de la realidad, y te enternece que todavía deseen tus caricias para sentirse protegidos, aunque les dejes volar entre sábanas que ya no tienen muñecos. En el fondo, sabes que siempre volverán al nido porque seguirán necesitando tus caricias.

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2 pensamientos en “Cuando desaparecen las sábanas de muñecos

  1. desira dice:

    Siempre es un placer contar con tus profundos comentarios.
    Besos, Desira.

  2. Nacemos sin tener nada aprendido. Crecemos y desarrollamos una personalidad cuando somos jóvenes. En esa etapa captamos recuerdos que siempre nos acompañarán.

    Y es muy bonito rememorarlos sintiéndose vivo y teniendo ganas de producir nuevas experiencias que pasen también a nuestra memoria. Es importantísimo seguir teniendo ganas de crecer, porque aunque nos etiqueten de mayores siempre tendremos ese niño dentro y siempre seguirá ahí.

    Respecto a las minifaldas y otras prendas parecidas, personalmente pienso que es una lástima que llegue un momento, siendo aún jóvenes, en que ya no las uséis tanto, porque sinceramente, os quedan de miedo.

    Todos cambiamos los posters por cuadros (o por nada en algunos casos) y es muy importante tener a una madre al lado en esa etapa. Seguro que tiene que ser precioso sentir lo que tú sientes con tus nenes.

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