El problema de Zapatero es Zapatero

El otoño se ha instalado de repente en mi ciudad, y con él la fría sensación de fracaso de un país que no despega de sus ancestrales lastres. Ayer Iñaki Gabilondo declaró en Cuatro que “el principal problema de Zapatero es Zapatero”.

El Grupo Prisa ha comenzado la campaña otoñal con fuerza, arremetiendo duro contra un presidente del PSOE, partido al que la cadena del clan Polanco siempre ha sido incondicional; aunque las malas lenguas dicen que ahora el PSOE es de Prisa y Zapatero de Mediapro.

Me duele este Gobierno, porque es el Gobierno de mi país y me gustaría sentirme orgullosa de contar con un grupo de hombres y mujeres que empujen de un proyecto coherente, sensato, ambicioso y socialmente solidario; pero sólo veo mediocridad y miedo a perder los privilegios que el sillón de la política otorga a quienes lo ocupan. Me duele ver una oposición cicatera y anclada en ideas gastadas, que carga las tintas sólo contra aquello le puede dar más votos y no aporta ideas nuevas. Nuestros políticos, como la Esteban, tan criticada estos días, viven de la mierda, pero por lo menos la Esteban, con toda su ignorancia y su perfil de bufón, vive de la mierda propia y no de la ajena.

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7 pensamientos en “El problema de Zapatero es Zapatero

  1. Serena dice:

    GRACIAS!!! Pues va a ser que, a veces, “protestando” se consiguen algunas cosas… 😀

  2. desira dice:

    Serena, entiendo totalmente tu postura, porque a mí también me tocó vivir una época de manifestaciones constantes a finales de los 70, pero ahora lo veo con la perspectiva de que necesitábamos poder expresarnos, porque llevábamos demasiado tiempo callando. ¿Y luego que pasó? Pues te puedo contar que en mi Facultad, la de Periodismo, teníamos problemas de planificación educativa graves, pero nadie alzó la voz para pedir estudios de grabación decentes o prácticas en medios que nos permitieran acceder a la profesión con un mínimo de soltura; no la gente se puso en huelga porque se rompió una ventana y tardaron en arreglarla más de la cuenta, ¡te lo puedes creer! Pero, a pesar de todo, creo que hay gente que entra en política porque está convencido de unas ideas, sean éstas las que sean, y no para llenarse la barriga y el bolsillo. Por eso, aunque te parezca muy inocente, seguiré intentando descubrir a esas “raras avis” para decirles que cuenten conmigo, y seguiré despotricando contra aquello que no me gusta o que creo incorrecto.
    Por cierto, cuando no hablas de política dices cosas muy interesantes. ¡Ah, para que veas que me caes bien, he conseguido quitar el muñeco rosa cabreado!
    Besos. Desira

  3. Serena dice:

    Cierto. Con lo cual, cuando se haga política, me gustará hablar de ella. Este circo pa’ tontos que tienen montado ahora me produce la misma sensación que si viera Gran Hermano u Operación Triunfo. Es decir, artificio, manipulación, paripé sin gusto y todo para darnos entretenimiento de baja calidad, para embotarnos la mente y la claridad de pensamiento.

    Mi último párrafo del primer post era completamente irónico, sarcástico si contamos con la crueldad que contiene su significado. Me parece que su intención, la de todos los pancistas de este país, es seguir manteniéndonos en la ignorancia, con el fútbol, los programas de cotilleos (que me niego a llamar tertulias), los realities y demás basuras, no sólo televisivas, también de diferente soporte.

    Y, de momento, creo que seguirá sin gustarme hablar de política cuando la mayoría de casos que te encuentras son mentes cerriles enfervorizadas con opiniones que no son ni siquiera suyas y que, en realidad, no alcanzan a comprender. (Oh, qué snob y pretencioso ha quedado eso, pero es lo que creo). Y como me ha tocado escuchar muchas estupideces, muchos disparates por “ambas” partes (porque sí, esto es o negro o blanco), y me ha sido imposible razonar, siquiera exponer mi opinión al respecto… pues he preferido optar por no querer saber a qué “secta” pertenece la gente, continuaré guiándome por mi instinto para juzgar si conmigo se portan bien o no.

    Sobre el hecho de reaccionar… Soy de la ciudad donde todo el mundo viene a “reaccionar” contra lo que esté de moda. Y sabes qué? Para lo único que sirven esas “reacciones” controladas, medidas, estudiadas y preparadas es para “incomodar” a los ciudadanos que tienen que cumplir con sus obligaciones.

    Cuando estudiaba, hubo unos momentos en que era “reacción” tras “reacción”… y no fui a ninguna. ¿Por qué? Sencillo, siempre argumenté lo mismo. ¿Para qué coger el Metro siete, ocho estaciones… cuando donde tenemos que estar es aquí? Porque el edificio de mi facultad estaba “pared con pared” con el complejo de La Moncloa. ¿Para qué me iba a ir a cortar la circulación a la gente que estaba trabajando, estudiando, yendo al médico o paseando, si ellos no tenían poder de decisión inmediata (que es la que cuenta, porque luego todo se olvida)? ¿Para que nos sacasen por la tele, en los periódicos?

    Si me hubieran dicho: “vamos aquí, a casa de estos, de los que tienen calefacción mientras nosotros estamos en clase con el abrigo, bufanda y guantes. Vamos a reclamar por nosotros, por los que no pueden hacerlo, porque tenemos derecho… para molestar, para que nos oigan, para hacernos escuchar… a su puerta”. Entonces hubiera ido sin pensármelo dos veces. De hecho, lo propuse. Pero me encontré con: “no, eso no se puede hacer. No está convocado ahí, no tenemos el apoyo de X.X.X ni el de X.X.X.X. y no se puede”.

    Eso es la política ahora para mí. Y mientras jueguen con mi voz, me callo para no darles instrumento. Y… pufff, qué rollo estoy soltando, pero bueno. Eso, que puedo decir con la boca bien grande y la cabeza muy en alto que no he dejado de votar ninguna de las veces que han sido convocadas las elecciones, nunca. Porque me considero en deuda con muchas personas que han dado su vida, su nombre, su lugar, su sufrimiento… para que hoy, después de muchos años, yo tenga el privilegio de echar un sobre en una urna. Con lo cual, tampoco es que me falte conciencia… espero y quiero creer. Pero no me siento identificada con las opciones. Ese señor que se sube ahí a decir bla bla bla y que en realidad quiere decir “pa la saca, pa la saca” no me representa a mí para nada. Tendrá el poder que le han dado algunos, pero duermo tranquila pensando que no ha sido con mi beneplácito, pero ni él ni ninguno.

    Y… eso que no me gusta hablar de este tema!!! Madre mía!

    Bueno, Desira, un placer venir aquí… me quedé con la canción del verano. No sabes lo que me reí, muchas gracias. Y sabes? Me gustan mucho estos temas que expones, porque levantan mi polémica. A veces tengo que contenerme porque luego pasa… pos todo lo de arriba.

    Un beso!

    PD. Y ahora me saldrá otra vez la cara rosa esa cabreada, jajaja. Que yo no estoy cabreada!!! Ni rosa!!

  4. desira dice:

    Querido filósofo, yo también estoy harta de un bipartidismo sin ideas reales que confrontar, de dos dinosaurios tratando de lidiar con trucos de hace 100 años el siglo XXI y sin una nueva generación que empuje desde dentro con ideas distintas, que ilusionen al personal, solo el bla, bla, bla de siempre.
    No voto ni PP ni PSOE, tal vez porque siempre soy del grupo de los perdedores, pero no me gusta tampoco lo que acompaña a los dos grandes monstruos: ni esa IU que no sabe ni dónde está, ni esos pequeños terratenientes de la periferia -se llamen de izquierdas o de derechas- que lo único que buscan es arañar un duro más para acrecentar sus fincas. Espero, como tú, que vengan partidos nuevos con ideas nuevas que consigan hacernos volver a creer que el futuro siempre será mejor que el presente.

    Serena, gracias por acercarte de nuevo a mi rincón, y creo que sí que tenemos que hablar de política, porque los políticos son nuestra voz (o deberían de serlo: la voz del pueblo), y si no cumplen con sus obligaciones creo que tenemos el deber y el derecho de recriminárselo, porque de las leyes que se aprueben en el parlamento, del modo en que gestionen el poder que nosotros les hemos delegado dependerá no sólo nuestro futuro, sino también el de las siguientes generaciones. Tenemos que reaccionar y hacer reaccionar a “nuestros” representantes, porque lo que se están jugando no es su dinero o su patrimonio, sino el dinero y el patrimonio de todos nosotros.
    Besos para los dos. Desira

  5. Serena dice:

    Por no hablar de la poca o nula capacidad comunicativa que tienen todos… Estos se dejaron la retórica griega en la papelera del vidrio. Que, por favor, esa carencia tampoco se suple con el encono y la rabia mal disimulada que emplean algunos… Ni con el desvarío incongruente que hacen casi todos cada vez que abren la boca… Lo siento, pero no tiene ni pies ni cabeza el discurso de casi ninguno (por salvar algo).

    Dónde está el carisma? Dónde la capacidad para convencer mediante la palabra y la voz?? Si es que hasta para eso son malos!!

  6. Serena dice:

    No tengo mucha experiencia para juzgar lo anterior, que para mí sería Historia. Sin embargo, creo que estamos viviendo unos momentos en que parece que los que están y los que pretenden estar son… que ni “escogidos”!

    Es muy triste ver la imagen que se ofrece de España en el extranjero a nivel político, lo que opinan de nuestros representantes y el poco peso que tenemos en nada.

    Se supone que un gobierno lo hace la oposición, no? Es como bailar, si te ponen de pareja a un soso y medio sordo… pues tampoco te da para hacer maravillas. Pero si encima a ti te van haciendo daño los zapatos, estás pensando en sonreír a aquel que te está mirando…

    Mal por unos, porque están ahí elegidos por el pueblo, beneficiándose de la confianza que sus votantes despositaron en ellos. Y mal por otros, porque también cuentan con la confianza de los suyos, pero han de estar al nivel de saber decir “esto está mal, esto es mejor”, de saber hacer política y oponerse para llegar a la mejora.

    Sinceramente, detesto hablar de política, no me gusta que la gente me hable de eso porque, me digan lo que me digan, voy a estar en contra (añadiendo el fanatismo que existe…). Sin embargo, es algo que está ahí latente día a día. Y… en montones de ocasiones, cuando surgen debates sociales, cuando se promueven leyes con uñas y dientes… pienso: “a esto nos reducimos, a que nos den carnaza con una ley relativamente estúpida, cuando hay tantos problemas y tantas carencias ignoradas”.

    La verdad, me remito a la frase aquella de cada pueblo tiene el gobernante que se merece… y sigamos todos viendo a la belén, que si pensamos, lo mismo sucede algo, progresamos… y eso es pecao.!!Quedémonos como Homer, apoltronaditos en el sofá, dejando el culo grabao allí y comiendo patatas fritas con el partido.

  7. A mi juicio lo peor de esta situación es que de la ineptitud del actual gobierno sale reforzado un partido que me disgusta todavía más. No hay alternativa buena, es salir de Guatemala y meterte en Guatepeor.

    Quiero decir (y sin entrar en debates ideológicos, que cada uno piense lo que le salga de la gana) que si el PSOE la caga en el gobierno (como la está cagando) ya sabes que la siguiente legistlatura va a ser para el PP. No hay posibilidad de cambio real. Ya pueden caer chuzos de punta que nadie se va a molestar en leer otros programas (la gran mayoría ni siquiera lee el programa del partido al que votan) ni va a ser tan “hereje” de votar a otros partidos.

    Yo ya estoy harto de este sistema bipartidista, de verdad. Ya no me gusta hablar de política porque la gente es muy ignorante. Si les dices que no votas al PP te dicen “entonces que votas, al inútil de Zetapé, no? al que nos va a llevar a la ruina”, y si digo que no voto al PSOE me dicen “entonces estás a favor de la privatización de entes públicos, de los toros, de la Iglesia, ¡facha!…”

    La prueba de que ni el PSOE ni el PP valen para gobernar es que está demostrado con este hecho que una fuerza económica y mediática como PRISA puede cargarse al gobierno igual que el diario Marca se cargó a Ramón Calderón. Yo te he puesto y yo te quito.

    Hasta que no haya una “competencia” política real, y entren partidos nuevos con ideas nuevas, España nunca irá a mejor. Pero esos partidos “nuevos” dependen de que la masa despierte, y ni siquiera con la que nos está cayendo encima despertamos. Es sólo mi opinión.

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