La estupidez de las máquinas

Ayer me sentí totalmente frustrada ante la estupidez de una voz pregrabada que no era capaz de entender un problema muy sencillo: mi teléfono fijo no tenía línea y la compañía con la que tengo contratada la línea no podía darme respuesta porque la máquina se interponía, como un muro infranqueable, entre un operador de carne y hueso  y yo.

En este mundo de las nuevas tecnologías tan maravilloso, a veces es muy difícil, por no decir imposible, conectar con otro ser humano cuando uno lo desea, porque falla la máquina que ha de conectarlos o porque el programa no responde a las infinitas casuísticas que se pueden dar en las relaciones humanas. Mi problema era el siguiente: pago la línea a una compañía, y la gestión de la línea a otra, con lo que cuando hay un problema se suelen tirar la pelota de un lado a otro del tejado, quedando yo en medio, como una gilipollas, mirando para ver de donde me van a venir los palos (porque al final, siempre te dan palos). El caso es que llamé a la empresa que gestiona mi línea y, como de costumbre, me contestaron que el problema no era suyo.

Al intentar contactar con el servicio técnico de la empresa con la que tengo contratada la línea, mi sorpresa fue mayúscula cuando la voz pregrabada, que me había indicado que introdujera mi número de teléfono, me comunica que ese teléfono no es cliente suyo y que me ponga en contacto con mi compañía. Pensé “he debido de equivocarme en algún paso del fastidioso camino” y volví a intentarlo con el mismo resultado. Llamé una tercera vez intentando acceder por otra vía, pero ninguna opción me dejaba hablar con una persona de carne y hueso. Si no introducías el maldito número de teléfono que había desaparecido de sus líneas no tenías ninguna opción de contacto.

Al día siguiente, como mi línea telefónica seguía en silencio, llamé a un amigo que trabaja en dicha compañía y le conté mi problema. La solución que me dio fue mágica: “introduce un número de telefono de algún cliente de esa compañía y así podrás acceder al operador”. Con un poco de aprensión, pues lo que te solicitaban eran los números del teléfono con el que tenías problemas, y yo soy muy mía para eso de las mentiras (debe ser un trauma infantil o algo así), introduje el número de un familiar y esperé. ¡Bingo! la estratagema había dado resultado y al otro lado de la línea oí una voz con acento del otro lado de charco, solícita y amable, que me pedía que le contase mi problema. ¡Por fin pude expresarme sin complejos, sin vocalizar como si tuviera una boca de goma, sin tener en cuenta el número de palabras que utilizaba, porque al otro lado de la línea alguien me podía comprender! Y evidentemente solucionó mi quebradero de cabeza con rapidez y eficacia. Al cabo de unas horas, una llamada entró en el teléfono -hasta entonces mudo-, y al descolgar, una voz femenina profesional y grabada me dijo que esperaba que la avería se hubiera solucionado y que marcara el 1 si era así. Estuve tentada de mandarla muy lejos, pero finalmente, pudo mi prudencia sobre mi ira y marqué el maldito 1. Ni siquiera se despidió, ni me dio las gracias, al otro lado de la línea solo quedó un pitido continuo e incómodo.

Aquí dejo un simpático vídeo sobre la impotencia que sentimos ante máquinas con voz humana que no entienden nuestras necesidades.

Sin duda, las máquinas son estúpidas (o por lo menos las de los centros de atención al cliente de algunas compañías), porque no saben cuando una persona está preocupada, miente o está triste, porque no saben responder a variables que escapen de su programación. Pero la estupidez de las máquinas tiene una explicación: responde a un mal diseño, un mal desarrollo, un mal montaje o un mal uso. La estupidez de los hombres es mucho más compleja y también mucho más dolorosa, pero eso merece reflexión aparte.

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6 pensamientos en “La estupidez de las máquinas

  1. Variopinto dice:

    Las pobres máquinas no son estupidas, no las ponen para solucionar ni evaluar, sino para dificultarnos a los usuarios los reclamos. Aca, argentina, incluso cuando vas personalmente a un centro de atención al cliente de alguna empresa si te querés quejar de algo te hacen utilizar un teléfono de ellos para llamar a “la central” y recién ahí (impersonalmente) poder despacharte con todo lo que tengas para decir.
    Saludos PTB.

  2. Elizabeth dice:

    Máquinas insoportables!!!! Mucha tecnología…que nos vuelve locos!!!
    Saluditos PTB.

  3. desira dice:

    Gracias por vuestros comentarios. Sin duda, nuestras creaciones reflejan nuestras múltiples imperfecciones, como nosotros reflejamos las carencias de nuestro creador (¿o es nuestra imperfección la que se inventa un creador perfecto que no existe?).
    Saludos.

  4. Eli dice:

    Gracias por visitarme. Te saludo desde PTB.

  5. Copias piratas de un dios inexistente.

    Salud!

    PTB

    -agregadaa mi blogroll-

  6. Mas de alguna vez hemos pasado por algo así y realmente es frustrante e irritable . Yo batallo mucho con los cajeros automáticos, te preguntan mas de una vez la cantidad y si estas seguro de retirar y confirmar no se cuantas veces tu contraseña.

    Pero tienes razón, a final de cuentas la culpa es del mal uso o diseño que el humano creo. Quizas es cierto eso de que fuimos creados a semejanza de nuestro creador, somos copias piratas de un dios que también se da de topes contra pared al ver lo inútil e inservibles que resultamos en ocasiones ser.

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