Cosas de machitos

Fotografía de Dani_vr

Alucino en colores. A estas alturas, en un mundo más allá de la odisea en el espacio, machitos de mi país, que se supone pertenecen a la clase cultivada, van y sacan sus cojones de paseo: Que si fulanito se pone con los morritos de una ministra, que si  a menganito le repugna que un ministro llore en público, que si zutanito confiesa, eso sí, después de que haya prescrito el delito, que ha tenido sexo con menores,…. No sé si se trata de un virus que se ha extendido fuera de los laboratorios mediáticos de los partidos políticos o si la estupidez y la mediocridad que nos rodea lo invade todo, sin distinguir clase, edad, religión o sexo.

Parece que la testosterona se ha quintuplicado últimamente y estas “menudencias”, que algunos califican como distracción del Gobierno para evitar que pensemos en la crisis económica, en las negociaciones con ETA o con los batasunos, me hacen pensar que la igualdad de la que tanto nos jactamos es solo un espejismo. Esas declaraciones impropias de hombres civilizados del siglo XXI indican que, en realidad, sigue existiendo una cultura dominada por el pensamiento masculino, en el que la mujer es un adorno, un complemento, ciudadanas de segunda a las que se les han hecho ciertas concesiones para que dejen a los hombres seguir dominando un mundo de hombres. Estas “chorradas” , este lenguaje ofensivo, no hace sino evidenciar por qué se sigue matando a las mujeres, por qué el sexo al que perteneces marca, salvo muy escasas excepciones, tu rol en esta sociedad.

Vivimos en un mundo de hombres, con reglas de hombres; por eso estas infames palabras sí tienen importancia; porque nos deben incitar a luchar por una sociedad en la que ser mujer no signifique cosas excluyentes: ser madre o ser profesional, ser pareja o ser dirigente, formar una familia o crear una empresa; porque si ellos pueden, ¿por qué nosotras no? Y para conseguirlo no tenemos que masculinizarnos, sino reivindicar nuestra femineidad.

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Un pensamiento en “Cosas de machitos

  1. Muy bueno el escrito.
    me quedo con el final…
    “no tenemos que masculinizarnos, sino reivindicar nuestra femineidad.”
    Eso es algo que siempre he dicho.
    Somos iguales pero a al vez, diferentes.

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