Me llamó señora, ¡será imbécil!

Iba yo hoy paseando tan mona con mis pantalones cortos, mi camiseta con los hombros al aire y un escote generoso, cuando un veinteañero que iba hablando con un colega de su éxito en las disco, se me acerca y me dice: ¿Tiene fuego, señora? En ese momento, le he lanzado todo el desprecio que sentía por él con mi mirada y le he contestado muy digna No. Él, evidentemente no ha notado ni mi desprecio, ni ha sido capaz de darse cuenta del efecto de su señora en mí.

Tras mi primera reacción de indignación con el muchacho, me ha dado por pensar que sentirse joven no es lo mismo que ser joven, y yo, aunque  me encuentro interiormente con la misma energía y las mismas ganas de vivir que hace veinte años, lo cierto es que tengo 20 años más.

Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma -por lo menos eso he leído por ahí-, así que seguiré sintiéndome viva, a pesar de que no me acostumbre a que los veinteañeros me llamen señora.

Estoy viva como fruta madura (de Gioconda Belli)

Estoy viva

Imagen de jonathanrijo

como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.

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4 pensamientos en “Me llamó señora, ¡será imbécil!

  1. desira dice:

    DianaX, la verdad es que molesta un poco que te llamen señora, pero llega un momento que lo asumes, no te queda otro remedio, ¿no?
    Gracias, primi por lo de “mi niña”. Reconforta que aunque alguien te llame señora, otros piensan en ti como si siguieras siendo niña.
    Chari, tu anécdota muestra que los hombres no ven o no miran como nosotras.
    Besos para las tres.

  2. DianaX dice:

    Como duele que te llamen senora. Senora yo?

  3. Nieves dice:

    Mi niña aunque nos “duela” (yo por ahora sigo sin enterarme de los que me caen encima) los años van pasando y acuérdate de lo que pensabas a su edad de los “carrozas” cuarentones….Aún así a mi también me sienta mal que me llamen SEÑORA no lo puedo evitar….Besos

  4. Pues si que sienta mal eso con tu edad…

    Yo tengo una anécdota sobre eso y te la cuento para demostrarte que a veces los hombres son muy despistados.
    Hace muuuuchos años, yo a punto de casarme, con 21 añitos, comprando ropa de cama para mi ajuar, con mi cuñada, mayor que yo, embarazada de 7 meses, ella con una barriga prominente. como es normal.
    El dependiente cuando se dirigía a nosotras… a mi, señora y a ella señorita.

    La poesía preciosa

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