A mi Madriz

Tizna la luna
sus piedras gastadas,
mientras las montañas,
allá a lo lejos
-allá en la Castellana-
levantan el hierro
de su grandiosa carcasa.

Engulle seres y coches,
coches y hombres;
y el murmullo de carburadores
de mil en mil o de millones en millones,
se impone -como siempre-
a cuatro pobres pájaros torpes.

Es gris, es velazqueño,
es asfixiante su manto
y su interior es de asfalto,
argamasa que la cubre
para proteger su llanto.

A mi Madriz, mi casa.

2 pensamientos en “A mi Madriz

  1. Francisco Ruiz dice:

    Sin despreciar ni una sílaba del poema,y corroborando el comentario precedente, llamo la atención de otros lectores sobre estos seis versos centrales: terribles, sádicos. sobrecogedores. La ciudad lo engulle todo, se lo traga, quita identidades, y sus coches ahogan toda señal de vida limpia, no respetando ni a los pájaros, torpes y desvalidos -como el hombre- para defenderse

    Engulle seres y coches,
    coches y hombres;
    y el murmullo de carburadores
    de mil en mil o de millones en millones,
    se impone -como siempre-
    a cuatro pobres pájaros torpes.

  2. Es gris, es velazqueño,
    es asfixiante su manto
    y su interior es de asfalto,
    argamasa que la cubre
    para proteger su llanto.

    Desira, esta estrofa es perfecta,es como una ciudanización hacia alguna persona que se sienta de ese modo. Las máscaras para aparentar ser más fuertes de lo que somos.
    Preciosísimo. Un beso de Rosaz

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