Tu absolución

Palpitaba tu vida en mis sienes
aquella tarde soleada de enero;
cada vez más rápido, más fuerte.
Empujabas ya desde mi vientre,
como ahora:
impulsiva, vital,tenaz, impaciente.

En ti reviví la grandeza de dar vida,
con el luminoso dolor de la alegría,
y tu llanto, bálsamo para mi herida,
me liberó del horror de parir muerte
siglos antes de que me absolvieras,
aquella tarde soleada de enero,
entre sangre, sudor y placenta tierna.

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