La estética y la retórica del fin de ETA

Llegó como se había previsto, con las frases huecas de siempre y con una estética de Halloween: de encapuchados con boina, en un escenario “oficial” de mesa con mantel blanco ariel y pared azul azafata, hablando un perfecto castellano; pero no hay duda de que es una buena noticia que  ETA haya decidido “el cese definitivo de su actividad armada”.  Definitivo, según la RAE, es un adjetivo que significa “que decide, resuelve o concluye”.

Unos hablan del fin de ETA, otros del principio de una nueva estrategia: la victoria de la izquierda abertzale en las urnas y la proclamación unilateral de la independencia del País Vasco. De uno u otro resultado, sin ETA con pistolas o coches bomba detrás, seremos responsables todos, y sobre todo la ciudadanía vasca. En el comunicado, ETA declara que “ante la imposición que aun perdura, cada paso, cada logro será fruto de la ciudadanía vasca”. Se abre otro tiempo, esperemos que sea el de la democracia sin miedo.

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El silencio de los muertos

El silencio de los muertos por ETA se ha dejado sentir en la conferencia de paz de la que no ha salido nada nuevo: el mismo lenguaje de los terroristas, pero en boca de ex-políticos extranjeros cuya información de “la última confrontación armada de Europa” (idealizado concepto para algo tan inhumano como el disparo en la nuca o los coches bomba, o el casi millar de muertos de un solo bando) no sé quien ha facilitado.

¿Y dónde queda la voz de los muertos? Solo resta esperar que los que tienen las pistolas no tengan la oportunidad de volverlas a usar; porque en Euskadi, una comunidad autónoma del reino de España, hace más de 30 años que la mayoría de sus ciudadanos intentan escapar de la dictadura de las armas de ETA; aquí no existe ninguna política, sólo miedo a las balas por la espalda. El voto a Bildu en las elecciones municipales de mayo, para mí no fue el triunfo de las tesis más extremistas, sino el deseo de la sociedad vasca de decidir su futuro por la vía pacífica y política; pero para que eso funcione, ETA debe desaparecer definitivamente.

Y no es venganza, es justicia.

ETA y los cimientos de un pueblo

En su último panfleto propagandístico, que ha vomitado vía Gara, ETA señala que “la resistencia y la construcción de los cimientos que nos hacen ser un pueblo” han llevado a que el único futuro para el País Vasco sea la independencia; pero cuando esos cimientos se han trabado con la sangre y las vidas de cerca de 900 personas inocentes dejan de tener solidez y firmeza, y se convierten en peligrosas arenas movedizas. Hoy, los medios recogen la palmada en la espalda que ETA da a BILDU en este comunicado, y a mí solo me vienen a la mente los maravillosos versos de Alberti: “Se equivocó la paloma”.

Etarras con la camiseta de la selección española

El submundo de la banda terrorista ETA está conmocionado. Han saltado a la actualidad informativa unas fotos muy comprometedoras a través de Facebook. Está claro que lo que no une la ideología o las creencias, lo une el fútbol. Estas fotos, en las que se ve a presuntos etarras presumiendo de camiseta de la “Roja”, me hacen reflexionar sobre los cambios culturales que están provocando las nuevas herramientas que proporciona internet.  La privacidad está cediendo terreno; ahora todo es público, incluso las mayores barbaridades (por ejemplo los vídeos de vándalos atacando a … lo que sea o a quien sea). No deja de ser chusco que por una parte reclamemos a voz en grito el derecho a la privacidad y, por otra, nos expongamos impúdicamente a los demás (me incluyo).

Recientemente Marck Zuckerberg, fundador y responsable ejecutivo de la red social Facebook, declaró que la era de la privacidad había acabado. Está claro que en parte es cierto, y que si tienes algo que esconder, lo mejor es no exponerte a que te descubran; porque luego pasa lo que pasa y se crean inmediatamente grupos como el de “Etarras vestidos de flamencas“, que indican que llevamos en la sangre ese humor negro tan nuestro y que nos hace sobrellevar, a pesar de la crisis, la cruz del día a día.

Aquí dejo una cutre contribución a este grupo, uno de los tropocientos mil que Facebook genera cada segundo. Doy las gracias y pido perdón de antemano a oooh.oooh y a las mujeres protagonistas de la foto original por si se pueden sentir ofendidos por el uso de la misma. En mi descargo, solo decir que no ha habido mala intención, es que yo no tenía entre mis fotos ninguna vestida de flamenca.

A pesar de este desparrame erótico-festivo, no podemos perder de vista que estos elementos son peligrosos y que, a pesar de vestir la roja o un traje de flamenca, pueden seguir matando; porque desgraciadamente matar por odio, por amor, por celos o por lo que sea sigue siendo demasiado fácil cuando alguien tiene la voluntad de hacerlo.

Exaltación de la violencia

violenciaLos numerosos comentarios que han entrado en mi blog respecto a la actuación de Emilio Gutiérrez, como respuesta a las consecuencias personales que le ocasionó el último atentado de ETA, me han hecho pensar en la violencia como concepto, como forma de respuesta -no sé si natural o social- a una determinada realidad que nos rodea.

He encontrado numerosos estudios, artículos y comentarios sobre la violencia, algunos de ellos muy interesantes; pero coincido con elenaword en que esta forma de actuar no debe ser jaleada, porque un Estado democrático tiene que encontrar otras fórmulas para defender los intereses legítimos de sus ciudadanos.

Puedo entender la actuación de Emilio como una respuesta individual y espontanea a un acto de violencia repetido, como podría entender que una mujer que sufre malos tratos durante años asesine a su maltratador, pero eso no significa que crea que la solución para acabar con los malos tratos sea que todas las mujeres que sufren este tipo de violencia asesinen a sus maltratadores para acabar con el problema.

Me alegra que la sociedad civil se haya movilizado en este caso e intente ayudar a Emilio por las consecuencias que su actuación pueda acarrearle, pero no creo que sea un héroe ( creo que él tampoco se considera un héroe, ni un vengador, ni un justiciero), es tan solo una víctima que ha respondido con la rabia y la ceguera de la impotencia.

Pero este lamentable hecho si debe hacer recapacitar a los políticos que nos representan, porque son ellos los que deben ofrecer soluciones a los miles de Emilios que viven en el País Vasco. Y el pueblo vasco debe decidir sin miedo. ETA les ha dicho que no vote, así que ahí tiene la maza que puede esgrimir para acabar con ETA, la maza del voto es infinitamente más potente que la violencia.

Fotografía: masternet82

Emilio Gutiérrez o la explosión de la impotencia

El ataque de Emilio Gutiérrez a una herriko taberna de Lazkao tras la bomba de ETA a la sede del PSE, por el destrozo que este atentado causó en su casa, es un gesto numantino contra ese cáncer que está minando la vida en el País Vasco. Es la primera vez que un ciudadano vasco se rebela sólo y a cara descubierta ante la actitud mafiosa de ETA. No llevaba ninguna pistola, sólo una maza con la que descargar su rabia y su impotencia.

Hoy los de Batasuna han convocado una manifestación para condenar su actitud, ¿Y cuándo sus “cachorros” queman autobuses, cajeros automáticos o destrozan los coches aparcados como símbolo de rebelión? No, claro, no es lo mismo, ellos luchan por una causa: la de los que llevan pistola y matan a los que no piensan como ellos, la de los que ponen bombas y se llevan por delante lo que haga falta, 825 muertos hasta 2008.

Los de Gara ya se han movilizado y condenan este bárbaro atentado, pero no dicen nada en su información de los carteles que han inundado ya Lazkao amenazando a Emilio Gutiérrez, quien ya no va a poder dormir en paz, porque es posible que su familia sea desterrada de su pueblo, porque unos cuantos ignorantes se crean las patrañas que les cuentan otros que se han montado un negocio de extorsiones y asesinatos, y porque la mayoría calle ante los continuos atropellos de una banda de matones sin más argumentos que su propia supervivencia.

Desesperación, impotencia y miedo recorren la última fase de la campaña electoral de un País Vasco en la que un hombre ha dicho ¡basta ya! con un gesto tal vez inútil, pero que en el fondo muchos entendemos.

La sociedad vasca o el síndrome de Estocolmo

Aunque parece que hoy mi blog está teniendo un tráfico inusual por una noticia sin trascendencia, creo que es necesario, a la vista del último atentado de los asesinos de ETA, hacer una reflexión sobre qué le ocurre a la sociedad vasca para que no reaccione contra una banda de matones cuyo único fin es continuar con una forma de vida que se alimenta del miedo y de la extorsión.

No entiendo que una sociedad como la vasca, que ha alcanzado sus cuotas más altas de autonomía con la llegada de la democracia a España y que ha recuperado y extendido una lengua que estaba muerta gracias a los impuestos de todos los españoles, siga sin plantar cara a una banda que está minando su futuro con cargas de profundidad. Mientras los vascos sigan con el síndrome de Estocolmo ETA seguirá matando, ETA seguirá amedrentando a los que piensan distinto, porque para los que no tienen argumentos la palabra no vale, por eso utilizan las bombas y las pistolas.

ETA no morirá hasta que los vascos dejen de apoyarla. Hasta ahora muchos de los que le han plantado cara han muerto, como Isaías Carrasco. Si los vascos consideran normal que vecinos suyos deban vivir con escolta por pensar de forma distinta a ETA, que sigan callando, que sigan aceptando la dictadura que les ha impuesto ETA tras la muerte de Franco.