La NASA y el Jabulani, o un balón errático en un mundo sin utopías

Fotografía de warrenski

La NASA ha hecho un estudio sobre el balón que se está utilizando en el mundial de fútbol. El “efecto nudillo” parece que afecta no sólo al esférico, que vuelve locos a porteros y jugadores del mundial, sino que tiene su traslación al mundo en que vivimos, un mundo errático, sin una utopía que canalice las expectativas de un futuro mejor. Sólo estos gladiadores modernos que han hecho que Sudáfrica despierte de nuevo a una ilusión colectiva con las estruendosas vuvuzelas, consiguen que se paralicen ciudades y pueblos para conjurar a la diosa Fortuna en favor de sus  guerreros.

Ya no nos quedan utopías de sociedades futuras más justas, no vamos a solucionar el hambre en el mundo, no vamos a salvar a los pobres de espíritu de su codicia de riqueza y poder. Estamos hartos de que nos pasen la crisis por las narices, de que no haya muros de Berlín que nos remuevan la conciencia, de que nuestros dirigentes se preocupen más de encuestas que de hacer lo que realmente deben, de que la televisión nos de puñetazos diarios con programas para imbéciles, de que los privilegiados sigan sin compartir sus privilegios, de que el silencio de los corderos nos atenace el alma. Solo nos queda el fútbol para anestesiar nuestras miserias diarias y nuestros temores futuros, por eso doy las gracias a la NASA por investigar con tanta celeridad un problema de dimensión mundial que nos tenía realmente acongojados.

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Niños de anuncio

No se considera explotación infantil, pero este vídeo me ha hecho reflexionar sobre esos niños que, desde que nacen, trabajan en el mundo desarrollado como modelos o actores. Ellos son diferentes al resto de sus compañeros porque los casting, las grabaciones, las sesiones de fotografía o los rodajes los mantienen ocupados buena parte de ese tiempo que deberían dedicar a jugar, a estudiar o simplemente, a ser niños.

Miss Bimbo: un juego peligroso

Leo en Maravilhion que en Inglaterra está teniendo un gran éxito un juego virtual, “Miss Bimbo”, con el que ya juegan 1,2 millones de niñas en Francia con edades comprendidas entre 9 y 16 años. El juego en cuestión consiste en lograr una maravillosa muñeca virtual (que parece de entrada una conejita de Playboy) a través de operaciones de cirugía estética, pastillas adelgazantes, etc. que pueden votar las usuarias de la citada web a través de SMS.

Creo que un juego pensado para niños además de divertir debe transmitir unos valores, educar. Tal vez, en vez de marear tanto con el canon digital, las autoridades competentes deberían crear instrumentos para evitar que productos perniciosos como éste salgan al mercado sin ningún problema.