Mujer: algo más que un envase biológico

El caso de la mujer salvadoreña, cuya vida está en riesgo porque en El Salvador está prohibido el aborto bajo cualquier circunstancia, me hace preguntarme por qué en el siglo XXI la mujer sigue siendo considerada en numerosas ocasiones únicamente como un envase biológico. Y no consigo entender a aquellos que ven correcto dejar morir a una mujer porque dentro de ella hay un proyecto de vida, que, según indican los informes médicos, tiene nulas posibilidades de prosperar, ya que el feto es anencefálico (sin cerebro), y que está anomalía es incompatible con la vida extrauterina.

La Iglesia, tan combativa contra el aborto, incluso en este caso tan sangrante, no alza su voz con tanta contundencia cuando se trata de luchar contra la pena de muerte, ¿por qué?, también se atenta contra una vida – no inocente, tal vez, pero vida humana al fin-. Tal vez, la campaña internacional a favor de Beatriz y la Resolución de medidas provisionales adoptada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ayuden a esta mujer, que esta semana será sometida, con toda probabilidad, a un parto inducido, a encontrar una salida al infierno al que la han llevado unas leyes irracionales y una sociedad injusta. Pero ¿a qué coste?.

Tener un útero nos hace diferentes, pero no inferiores en derechos. Poder dar vida a un nuevo ser humano es algo maravilloso. Sin embargo, decidir si podemos o si queremos ser madres debe ser una decisión personal, porque ser madre es mucho más que parir; se trata de traer hijos a un mundo en el que puedan recibir amor, atención, educación; en el que tengan la oportunidad de desarrollarse personal y socialmente. Las mujeres somos mucho más que meros envases biológicos para perpetuar la especie.

Yo decido

Cuatro mujeres muertas por violencia machista esta semana

¿Qué estamos haciendo mal? Es evidente que algo no estamos haciendo bien en nuestra sociedad, cuando siguen muriendo mujeres porque hay hombres que se creen con derecho a matarlas. En cuatro días, cuatro mujeres muertas en España por violencia machista. Podríamos achacarlo a la crisis, que ha traído consigo recortes en las políticas de prevención de la violencia de género (más de un 21% en 2012); que ha condenado a muchas mujeres a no denunciar por miedo a encontrarse solas y desprotegidas (desde 2008, año en que comenzó la crisis, las denuncias por violencia machista han descendido un 9,6%, según el último informe  del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)). Pero no es únicamente la crisis, es algo más profundo y difícil de erradicar.

La violencia machista mata

La violencia machista mata

El silencio, la vergüenza, las convenciones sociales, e incluso la indiferencia de los que estamos alrededor, fomentan el incremento de esta macabra estadística detrás de la cual se esconden nombres y rostros de mujeres, historias de fracaso y miedo, historias de lucha por una vida digna, historias de derrota personal y también de soledad. Algunos prebostes, algunos vendedores de palabras, algunos charlatanes de tertulias nos quieren vender el cuento de que ya hemos alcanzado la igualdad, de que no es necesario avanzar más; sin embargo, hay mujeres que siguen muriendo por decir “basta” a su pareja o ex-pareja, o por callar demasiado ante la humillación y los golpes del que se supone es su compañero.

Las cifras son tozudas y nos muestran dónde estamos. Según los datos que maneja el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (y en los que no está incluido el último asesinato, ocurrido ayer en Santander), nos encontramos muy lejos de la solución del problema. Cada una y cada uno, en nuestro pequeño mundo, debemos seguir trabajando día a día para eliminar los escollos, debemos seguir educando a las nuevas generaciones para romper los clichés existentes, y debemos seguir gritando NO a la violencia de género, porque si tú callas, ella puede morir.

Otro 25 de noviembre: mujer que camina y sangra

Un nuevo asesinato machista en Parla (Madrid) aumenta la macabra estadística: 41 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas en España desde el 1 de enero de 2012, según los datos que maneja el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y en los que no se han incluido 4 casos, todavía en investigación.

Siento rabia, impotencia, dolor por cada una de estas muertes, y por todas las que, con su sangre, nos hacen más fuertes, más valientes, más libres.

La mujer es sangre,
cada paso es sangre,
cada grito, cada “no”,
cada “basta” es sangre.

Con la herida siempre abierta
camina y sangra,
da vida y sangra,
ama y sangra,
llora y sangra.

Sangre símbolo del yugo,
sangre que hiere,
sangre, sangre,
sangre que no se detiene.

La mujer es sangre.
Y su muerte, siempre sangre.
Siempre, desde el comienzo,
siempre sangre.

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Diferencias entre relación sentimental y acoso sexual

Parece ser que los ilustrísimos magistrados de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid, que dictaron una sentencia absolutoria hacia un farmacéutico que acosó a dos de sus empleadas, no entienden la diferencia entre relación sentimental y acoso sexual; tal vez se perdieron el programa de Barrio Sésamo en el que se explicaba el significado de ambos conceptos. ¡Que se cuiden las mujeres de esos jefes que les tocan las nalgas o les soban cuando pasan a su lado, porque eso no es acoso, es únicamente amor loco!

Los magistrados entienden que el caso se debía de haber planteado como abuso – art. 181 del Código Penal, y considerado delito más grave que el acoso-.  Según se dice en la sentencia:  “las conductas consistentes dar palmadas en las nalgas, dar un beso en la oreja, abrazar, dar un beso en los labios, acariciar la pierna o el pelo, rozar el cuerpo con el de otra persona, no implican la proposición de ninguna relación sexual sino que suponen la realización de actos de contenido sexual, por lo que no pueden constituir el sustento fáctico de una condena por delitos de acoso sexual, sino, en su caso, podrían constituir el supuesto fáctico de una condena por delitos de abusos sexuales al suponer la imposición de actos de contenido sexual por las vías de hecho, sin contar con el consentimiento de la persona a la que se somete a tales conductas, por lo que la calificación jurídico-penal de tales hechos tendría su encaje en el delito de abuso sexual del art. 181 del Código Penal, y no, como ya se ha dicho, en el delito de acoso sexual del art. 184 del citado Código”.

Al revocar el fallo que había dictado un año antes  el Juzgado de lo Penal n.º 1 de Alcalá de Henares (Madrid),  lo único que han conseguido es dejar  indefensas a dos mujeres, que llevan casi 10 años luchando para que se reconozca que han sido agredidas sexualmente por su jefe.

Según ese fallo, se condenaba al farmacéutico en cuestión “como autor criminalmente responsable de dos delitos de acoso sexual del artículo 184.2 del Código Penal , con la concurrencia de las circunstancias atenuantes de dilaciones indebidas y reparación del daño causado, a las penas de tres meses y veintidós días de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y las costas causadas en el presente procedimiento.

Además, D. Fabio deberá indemnizar a Dña. Brigida en la cantidad de 11.280,42 euros, y a Dña. Edurne en la cantidad de 11.234,61 euros, en ambos casos con los intereses legales correspondientes”. 

Perpleja me ha dejado el caso, entre luchas por enseñar la bandera más grande, amagos de infarto por rescates, previsiones económicas catastróficas e indicadores de miseria que creíamos ya erradicados.

 

Gallardón, yo no quiero ser doncella

Ilustración del Castillo: Atajo de locos

Querido Alberto, cuando he escuchado tu argumentación en el Congreso a favor de la mujer-madre me enternecí, ¡de veras!. Te imaginé vestido de paladín caballero intentando salvar a una doncella encerrada en una torre y rodeada de peligrosos dragones. Pero, una vez superada mi  desbordante imaginación ante una escena de película de sobremesa de los sábados, mi indignación frente a una tesis totalmente falsa: “la mujer necesita que la protejan para que cumpla con su función primordial de la maternidad” creció de forma exponencial.

Yo no quiero ser una doncella necesitada de ningún paladín que la proteja. Señor Gallardón, me sorprende que una persona leída como usted considere que las mujeres no somos capaces de decidir si queremos o podemos ser madres o no.

Me ha venido a la memoria la letra de una canción: “un pasito pa’lante María, un pasito pa’trás”, porque así parece que avanzamos las mujeres en la conquista de nuestros derechos.

Hasta que tu muerte nos separe

El asesinato de Estrella Amaro por su ex-marido es, además de una macabra estadística, una herida abierta en el seno de nuestra sociedad. Las condena pública de estos asesinatos es necesaria, pero no basta. La prevención es fundamental, pero ¿por qué no funciona?, ¿por que las mujeres que son vejadas, maltratadas o anuladas por su pareja no denuncian?. Es difícl entender como una víctima de un delito continuado de abusos, sea cual sea, no puede salir de su condena, pero cuando lo intentan, cuando dan el paso y gritan ¡BASTA!, lo pagan con su vida, porque la sociedad que se supone debe protegerlas no es capaz de activar los mecanismos necesarios que eviten estas absurdas muertes.

Estrella Amaro tenía una vida que un hombre al que un día estuvo unida le ha arrebatado. La frase que une a una pareja en el rito católico del matrimonio: “hasta que la muerte os separe”, parece que muchos hombres se la toman al pie de la letra y, de una forma enfermiza, la llevan hasta sus últimas consecuencias, y así el “hasta que la muerte os separe” se convierte en “hasta que tu muerte nos separe”.

Una triste balada de otoño

El cielo gris de la mañana se refleja en mi ánimo, hoy cargado de otoño, de melancolía por la agonía de un mundo conocido y que siento resquebrajarse a mi alrededor. El frío, que ya araña los cristales, se cuela en el alma por otra mujer muerta a cuchilladas, mientras nuestras prioridades, según las voces y las plumas autorizadas, siguen siendo el dinero y el baile que nuestros políticos nos quieren hacer bailar.

Hoy me siento triste, y me acompaña esta bella “Balada de otoño” de Serrat.