Los mensajes del Gobierno y la descodificación de la verdad

Hoy nos desayunamos con de Guindos y los 500 euros que no conoce, el domingo almorzamos con Rajoy y su alentador futuro, el pasado viernes tomamos café con espinas en la rueda de prensa celebrada tras el Consejo de Ministros. Si aderezamos estas viandas con especias de interpretación de otros partidos políticos, opiniones de expertos y valoración de medios varios, nos encontramos con un plato imposible de descodificar.

La verdad, tiene muchas acepciones, según recoge la RAE. Cuando transmitimos predicciones,  opiniones o interpretaciones , nos referimos a verdades relativas, pero las comunicamos como si fuesen absolutas.Tal vez sea una consecuencia del exceso de información, de la inmediatez con la que ésta nos llega, de la facilidad para difundirla.Cada vez más, en los medios de comunicación de masas, en los medios digitales, en las redes sociales o en el tradicional “boca a boca” (o boca a oreja, que sería más correcto) se transmiten opiniones, conjeturas, especulaciones como si fueran informaciones contrastadas, destacándose lo anecdótico sobre lo fundamental (yo lo acabo de hacer al destacar, de la entrevista de Carlos Herrera al ministro de Economía, que éste no conoce los billetes de 500 euros).

La manipulación informativa, cultural y social en la que vivimos, ¿es una jaula de oro de la que no podemos salir? Todo lo que nos rodea nos condiciona (nuestro continente, nuestro país, nuestra familia, nuestra educación, nuestra posición social, nuestros amigos…), pero nuestro pensamiento sigue siendo libre, por muchas verdades que nos vendan. Contamos con la facultad de elegir, y son esas elecciones las que determinan nuestro rumbo (tal vez no sirvan para cambiar el mundo, pero sí para cambiar nuestro mundo).

Recomiendo esta intervención del sociólogo Felipe López Aranguren sobre “Los medios y la manipulación de la información”.

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El triunfo del hombre gris

PPCYL

Sin duda ayer triunfó un hombre gris, al que hace cuatro años pocos auguraban un futuro político. No era mi candidato, pero espero por el bien de todos -palabra que ayer reiteró Rajoy en su intervención, tras la abultada mayoría del PP en las urnas- que su victoria en las elecciones generales del 20N saque a este país del estado de coma en el que se encuentra actualmente.

Me sorprendieron los fervorosos cánticos de sus seguidores, concentrados anoche en la calle Génova para arropar a su líder, un líder al que algunos tildaban de ineficaz, en los que la palabra “España” restallaba en un grito colectivo, tal vez para acallar la abultada victoria de los nacionalistas catalanes y vascos en sus respectivos territorios. Sin embargo, Rajoy deberá gobernar también para ellos.

Por otra parte, la soledad de Rubalcaba, solo ante la derrota del PSOE, me pareció injusta. El PSOE del zapaterismo ha perdido la homogenéidad del voto de la izquierda, que ha votado a otras opciones políticas o se ha quedado en casa. El bipartidismo se ha roto por la izquierda, porque el PP sigue teniendo la homogeneidad del voto conservador, pero ¿será capaz el PSOE de recuperar el voto de la izquierda?. Hasta febrero, en que se celebre el Congreso Federal -según ha señalado el todavía presidente Zapatero-, ¿el PSOE echará balones fuera: la crisis, las circunstancias metereológicas,…, o será capaz de realizar un proceso de autocrítica que le permita renacer?

El tiempo nos dirá si Rajoy es la mejor opción, si el PSOE se sacudirá las telarañas que le impiden avanzar o si es mejor tener a los independentistas vascos en el Congreso que con las armas cargadas y dispuestas a disparar.