Los mensajes del Gobierno y la descodificación de la verdad

Hoy nos desayunamos con de Guindos y los 500 euros que no conoce, el domingo almorzamos con Rajoy y su alentador futuro, el pasado viernes tomamos café con espinas en la rueda de prensa celebrada tras el Consejo de Ministros. Si aderezamos estas viandas con especias de interpretación de otros partidos políticos, opiniones de expertos y valoración de medios varios, nos encontramos con un plato imposible de descodificar.

La verdad, tiene muchas acepciones, según recoge la RAE. Cuando transmitimos predicciones,  opiniones o interpretaciones , nos referimos a verdades relativas, pero las comunicamos como si fuesen absolutas.Tal vez sea una consecuencia del exceso de información, de la inmediatez con la que ésta nos llega, de la facilidad para difundirla.Cada vez más, en los medios de comunicación de masas, en los medios digitales, en las redes sociales o en el tradicional “boca a boca” (o boca a oreja, que sería más correcto) se transmiten opiniones, conjeturas, especulaciones como si fueran informaciones contrastadas, destacándose lo anecdótico sobre lo fundamental (yo lo acabo de hacer al destacar, de la entrevista de Carlos Herrera al ministro de Economía, que éste no conoce los billetes de 500 euros).

La manipulación informativa, cultural y social en la que vivimos, ¿es una jaula de oro de la que no podemos salir? Todo lo que nos rodea nos condiciona (nuestro continente, nuestro país, nuestra familia, nuestra educación, nuestra posición social, nuestros amigos…), pero nuestro pensamiento sigue siendo libre, por muchas verdades que nos vendan. Contamos con la facultad de elegir, y son esas elecciones las que determinan nuestro rumbo (tal vez no sirvan para cambiar el mundo, pero sí para cambiar nuestro mundo).

Recomiendo esta intervención del sociólogo Felipe López Aranguren sobre “Los medios y la manipulación de la información”.

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TmEx, una ventana abierta a Madrid

TmEx nace como una ventana abierta a los ciudadanos madrileños, con vocación de servicio público: “Los ciudadanos de Madrid necesitan información no contaminada, necesitan un medio de comunicación cercano que cuente sus problemas, y que les escuche.” Esta televisión on-line ofrece contenidos que, según se señala en la propia web  de TmEx, “hoy por hoy no tienen cabida en ningún informativo. Y por encima de todo, defendiendo el derecho a una información veraz.”

Este proyecto, que ha arrancado el pasado 21 de febrero, cuenta con muchos de los 821 profesionales a los que el sangrante ERE de Telemadrid ha dejado sin trabajo. En estos tiempos, en los que los ERES y cierres de medios de comunicación son demasiado frecuentes, este ejemplo de coraje es de agradecer.

¡Va por ti, Tote!

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La España del New York Times

Imagen de Fotero

El duro reportaje sobre España que ha publicado el prestigioso periódico neoyorquino  New York Times ha provocado numerosos debates sobre la distorsionada realidad que se ofrece de nuestro país.  Ilustrado con 15 fotografías en blanco y negro, en las que se palpa “la austeridad y el hambre”, este reportaje ofrece la instantánea de una España casi tercermundista.

La realidad es un caleidoscopio que, depende de como lo mires, ves una imagen u otra. Esas fotografías son sin duda, parte de esta España que vivimos, pero este país es mucho más que eso.  A pesar de ladrones, de mediocres, de iluminados, de vividores, de egoístas, de traidores, de las malas hierbas que nos crecen en este jardín; la mayoría, la gran mayoría silenciosa que no grita, que no roba, que solo trabaja y a veces, solo a veces, dice “basta”, seguirá tirando con esfuerzo de la cuerda imaginaria que mantiene en pie esta carpa que nos acoge a todos.

Espero que la explicación del Rey, sobre la realidad de su reino, al Consejo  de Redacción del “New York Times” sirva de algo para que sus redactores comprendan a esa otra España a la que no le queda más remedio que convivir con la caricatura de sí misma.

Al otro lado de la cámara

Laureano González

Laureano González

Laureano es un hombre callado, algo tímido, al que le gusta pasar desapercibido. Sin embargo, cuando comienza a contar alguna de sus experiencias como cámara de Televisión Española se transforma; pierde su habitual modestia, y su profunda y suave voz consigue trasladarte a momentos que ha vivido detrás de la cámara, como si fuera la cámara misma la que los narrara.

Laureano habla siempre con respeto y cariño de “la casa”, como él siempre llama a TVE. Su trabajo nos ha permitido ver de cerca sucesos que han sido trascendentales en la historia reciente, como la caída del muro de Berlín.

“El ojo en la noticia” es un merecido homenaje a grandes profesionales, que TVE ha perdido por el ERE, y que todavía tienen mucho que enseñar y que contar con su cámara. Ya se han emitido los dedicados a Evaristo Canete, Jesús Mata y Miguel Ángel López, “El Manchego”. Mañana, a las 00:05 se emite el dedicado a Laureano González, en el canal “24 horas”.

Ni el Papa resiste la fuerza de la televisión

Ni el Papa se puede resistir a los nuevos tiempos. El próximo sábado, TV1 emitirá un programa en el que el Papa Benedicto XVI responderá a las preguntas de varios ciudadanos anónimos. Supongo que tanto los “preguntantes” como las preguntas habrán pasado el severo filtro del aparato de comunicación vaticano, con el fin de que Su Santidad no se meta en ningún aprieto por culpa de una pregunta incómoda o de un ciudadano demasiado atrevido a la hora de dirigirse al heredero del trono de Pedro. Tal vez sea casualidad o tal vez tenga un significado oculto el que esta entrevista se retransmita en la RAI el día de viernes santo, a la hora en que se supone murió Cristo en la cruz.

Supongo que los estrategas de Roma, que de comunicación saben un rato, tal y como lo demuestran los millones de fieles corderos que siguen las directrices que dicta la Iglesia Católica desde hace más de 20 siglos, han pensado que era mejor utilizar al enemigo para sus fines que luchar contra él. Según  el informe Pulso de España 2010, sobre encuestas realizadas por Metroscopia, no creemos en la televisión como fuente de información, pero es la tercera actividad de los españoles, despúes de dormir y trabajar. No hay nada  mejor para olvidar tus propias miserias que regodearte con la visión de las miserias de otros, o con la visión de un mundo imaginario en el que tu triste vida desaparece porque la engulle una pantalla de televisión. Y en ese estado de aturdimiento uno puede ver o creer cualquier cosa, desde los comentarios políticos de Telemadrid, las noticias de Intereconomía, o la entrevista en diferido a un Papa de Roma.

¡Hasta los mismísimos del culebrón “Ambiciones”!

Imagen de Xixonesina

Dicen que la audiencia manda en la televisión, y que ya no es un servicio público sino un espectáculo, a veces bochornoso, a veces divertido, a veces entretenido y educativo a la vez (que también existe, y no sólo en los documentales de la 2 que todo el mundo admira, pero nadie ve).

En las últimas semanas, por motivos personales, me he tenido que tragar a ratos el programa “Sálvame”, y sigo sin entender como la gente, por mucho que le sirva para olvidarse de sus propias miserias,o  de su aburrida existencia, puede soportar semejante mala farsa, porque no es más que una mala farsa con un pésimo guión,  representada por bufones y seres deformes (desde el punto de vista moral y mental).

Tal vez la televisión ya no sea un servicio público, y entre informativo e informativo, el lodo y el fango que supone la baja educación, la envidia y la idiotez sirvan para anestesiar los problemas de uno mismo; e igual que hay gente que va a fútbol los domingos para volcar su frustración con insultos al árbitro o a los jugadores del equipo contrario, también hay quien se sienta delante del televisor a defender a la Esteban o a la Campanario como si le fuera la vida en ello, para no ver que no le llega el dinero para pagar la hipoteca, o, simplemente, para anestesiarse de la realidad por un rato.

Pero yo, ¡estoy hasta los mismísimos de la Esteban y su cohorte!

El problema de Zapatero es Zapatero

El otoño se ha instalado de repente en mi ciudad, y con él la fría sensación de fracaso de un país que no despega de sus ancestrales lastres. Ayer Iñaki Gabilondo declaró en Cuatro que “el principal problema de Zapatero es Zapatero”.

El Grupo Prisa ha comenzado la campaña otoñal con fuerza, arremetiendo duro contra un presidente del PSOE, partido al que la cadena del clan Polanco siempre ha sido incondicional; aunque las malas lenguas dicen que ahora el PSOE es de Prisa y Zapatero de Mediapro.

Me duele este Gobierno, porque es el Gobierno de mi país y me gustaría sentirme orgullosa de contar con un grupo de hombres y mujeres que empujen de un proyecto coherente, sensato, ambicioso y socialmente solidario; pero sólo veo mediocridad y miedo a perder los privilegios que el sillón de la política otorga a quienes lo ocupan. Me duele ver una oposición cicatera y anclada en ideas gastadas, que carga las tintas sólo contra aquello le puede dar más votos y no aporta ideas nuevas. Nuestros políticos, como la Esteban, tan criticada estos días, viven de la mierda, pero por lo menos la Esteban, con toda su ignorancia y su perfil de bufón, vive de la mierda propia y no de la ajena.