El arma más potente de Pedro Sánchez

rosa del PSOE

¿Florecerá la rosa del PSOE en manos de Pedro Sánchez?

Yo era de las que pensaba que Sánchez no podría con el aparato del partido, pero -sobre todo- no podría disolver las inconsistencias mostradas durante su mandato como Secretario General desde 2014. Sin embargo, la forma en que fue expulsado de su cargo, que más parecía una vendetta de la vieja guardia contra el arribista que pretende sacar los pies del tiesto e implantar sus propias ideas, la escasa popularidad de Susana Díaz más allá de Despeñaperros, los mensajes gastados de las “vacas sagradas” del PSOE, y la renuncia a sus cargos antes que a sus ideales hicieron de Sánchez un héroe romántico al que era fácil seguir.

Sin duda, el arma más potente que tiene ahora Sánchez en sus manos es esa militancia que le ha arropado y le ha otorgado el cetro de líder de un PSOE que había perdido la ilusión, que veía a sus dirigentes como funcionarios más o menos atinados, profesionales de la política sin ideales, posibilistas que echaban cuentas para ver si era más conveniente cantar al sol o a la luna. ¿Qué ha hecho Sánchez para ganar esta batalla? Simplemente cumplir con su famoso “no es no”, lo cual le revistió de una moralidad que el resto no tenía.

Si en 2016 hubiera habido unas terceras elecciones el PSOE, probablemente, tendría un apoyo electoral mucho menor al conseguido el 26 de junio de 2016, el PP habría obtenido una mayoría mucho más cómoda, Podemos habría conseguido su objetivo de ser el referente de la izquierda. Pero todas estas cábalas de estadísticas palaciegas no convencían a los votantes socialistas, que no habían votado las siglas del PSOE para permanecer a cualquier precio ¡Vivimos en un país de quijotes, en el que la buena gente guarda antes la honra que bolsa! Tal vez, se perdona la incoherencia moral cuando un partido político está en el poder, pero cuando un partido está en la oposición esa coherencia moral es la única salvaguarda para los miles de seguidores que lo secundan.

Ahora Sánchez no tiene mochilas de favores pendientes, tiene las manos “casi” libres para poner en marcha un partido que ilusione, que convenza y que permita a la gente que antes votaba PSOE creer que realmente va a trabajar y a presentar a la sociedad un proyecto creíble, autónomo y que pueda ser asumido por una mayoría social que, estoy convencida, está asqueada de tanta corrupción, pero no olvida los errores cometidos en el pasado por un partido que gobernaba y negaba una crisis económica que nos dejó al borde del precipicio.

De su inteligencia, su generosidad y su astucia dependerá que Pedro Sánchez y su equipo muevan, no sólo a los militantes socialistas, sino también a los millones de votantes que el PSOE ha perdido durante los últimos años por el camino. Me enternece ver como han rescatado “La Internacional” como himno, un guiño a esa izquierda de firmes y emocionales convicciones, nostálgica de cantos catárticos con los que el pueblo se libera del yugo de los poderosos. Aprender del pasado para reinterpretar el presente y acometer el futuro, ¡ahí está lo difícil!

Canto a la rosa herida, pero no muerta

Ayer presencié con tristeza el primer “round” del Debate de Investidura. Tal vez me esté haciendo vieja y solo vi cómo un partido que logró en 1982 aunar las esperanzas de millares de personas se ahogaba en sus propias contradicciones. No soy militante, ni votante asidua de PSOE, soy de esos restos que se han quedado siempre sin escaño, pero siempre confié en que ese partido, que mis padres veneraban como el maná en el desierto, pudiera traer a este país mayor justicia social, mayor prosperidad para todos, más oportunidades para los que nunca las tuvieron. Sí, ¡siempre fui un poco ingenua!

Me gustaría poder creer en la nueva izquierda, pero lo que veo, de momento, me provoca únicamente una sonrisa amarga: gruesas palabras, ninguna propuesta, mensajes de Twitter enlazados en una tribuna… Los que dijeron no al candidato del PSOE ahora se rasgan las vestiduras porque Mariano Rajoy será presidente. Siguen hablando de un proyecto de izquierdas, cuando la aritmética es tozuda y dice que la izquierda ha perdido fuelle desde las elecciones de diciembre a las de junio. A veces me pregunto si todos los políticos, sean del signo que sean, creen que la gente es imbécil.

Mañana saldrá elegido un candidato a presidente que no me gusta, que ha sido elegido democráticamente y que será investido gracias a la penitencia impuesta a un PSOE empequeñecido en “aras de la responsabilidad”. Creo sinceramente que no le quedaba otra salida, aunque esa salida le lleve a un precipicio que, tal vez, acabe con sus 137 años de historia si no es capaz de mirar de frente a sus militantes y electores y explicarles las verdaderas razones de este harakiri en directo.

Espero que la rosa vuelva a florecer, pero ahora solo siento “La rosa a cuestas” (poema de Paz Díez Taboada)

rosa

Llevo la rosa a cuestas por un largo camino

Traigo una rosa en sangre entre
las manos…
Blas de Otero

Llevo la rosa a cuestas por un largo camino,
por una vía estrecha, flanqueada de lágrimas.
Llevo sobre la espalda los pétalos heridos,
a punto de caer como lluvia de sangre.
Traigo la rosa en alto, como un trofeo antiguo,
la levanto y agito contra el viento de otoño.
Traigo la rosa en brazos como si, desvalido,
un niño temeroso me clavara las uñas.
Con la rosa encarnada ando sin rumbo, y miro
cómo avanzan las sombras devorando la vida.
Con la rosa en la mano, camino hacia el olvido,
con la rosa y su peso, entre la niebla.

Una izquierda huérfana y una derecha perpleja

La ideología del miedo, de Jordi@photos

La ideología del miedo, de Jordi@photos

Las últimas encuestas publicadas sobre intención de voto nos dan una foto fija de un momento concreto, y reflejan el clima de desencanto que ha dejado a la sociedad española sin consolidadas formaciones políticas que les sirvan como referente, lo cual es peligroso, porque se radicalizan las posiciones de un forma descontrolada.

Creo que la izquierda está actualmente huérfana, con un PSOE perdido en guerras intestinas, sin discurso político claro, sin líderes que conecten con el descontento generalizado; va a remolque de la realidad, no son capaces de analizar y lanzar propuestas que resulten coherentes dentro de un discurso general, el cual se ha diluido dependiendo de los intereses del momento.

Izquierda Unida, que aparece como la gran recolectora de los votos del PSOE por la izquierda,  muestra un claro anquilosamiento, tanto en su lenguaje como en su forma de interpretar los datos, y nos encontramos con unos mensajes que nos recuerdan a revoluciones de principios del siglo XX.

¿Y por la derecha? Tenemos un PP con una mayoría absoluta parlamentaria, que cree que le da derecho a tomarse el mundo por montera -que no por Montoro, aunque seguro que estaría encantado el señor ministro-, y que da la sensación de llevar unas orejeras gigantescas. Éstas no le permiten escuchar las miles de voces que se están alzando contra la soga con la que el Gobierno está apretando a la tan sufrida clase media, muchos de ellos votantes suyos, que reclaman el cumplimiento del programa que votaron.

La perplejidad del PP ante la airada reacción ciudadana, combinada con el mantra “hacemos lo que tenemos que hacer” se repite en plasma, por escrito, en el Congreso, en las escasas ruedas de prensa con preguntas, sin que se paren, siquiera un segundo, a mirar los cadáveres que van dejando en este trágico vía crucis. Y ahí está UPyD a recoger los pedacitos de votos que van dejando PP y PSOE por el camino, sin que se conozca el discurso global de esta formación.

La crisis económica ha resaltado las profundas grietas que sufre nuestro sistema. Una de esas grandes grietas es la del papel de los partidos políticos, que deben regenerarse en su concepción y en su funcionamiento para cumplir con el artículo 6 de la Constitución del 78En fin, que, o los partidos políticos recuperan la ética,  con un discurso que la gente entienda y comparta, o tendré que oír más a menudo frases que me causan escalofríos como: “la democracia es un engaño, sólo sirve para que otros chupen más del bote que tengo que llenar yo”, “otro Franco nos hacía falta”, “habría que acabar con todos los políticos, ¡sólo están ahí para robar!”.

 

 

Zapatero pide un PSOE unido

José Luis Rodríguez Zapatero ha pedido unidad a su partido en la intervención que ha realizado en el 38º Congreso del  PSOE, en el que mañana se elige un nuevo secretario general. “Todos tenemos que estar detrás de quien lidere el partido”, ha dicho el ya ex-secretario general del Partido Socialista, quien ha agradecido el amplio respaldo del partido a su liderzgo en los 12 años en los que ha ejercido este cargo.

El peligro que se abre tras estas elecciones es, sin duda, el posible recrudecimiento de las luchas internas por las cuotas de poder dentro del partido, lo cual debilitaría su credibilidad como posible alternativa al Partido Popular, que actualmente cuenta con un respaldo mayoritario, tanto en el parlamento nacional, como en comunidades autónomas y municipios.

Confío en que lo que une a todos los que conforman el PSOE sea mucho más fuerte que aquello que los separa; que las mezquindades y los deseos de poder se sometan al beneficio de la mayoría, porque este país necesita una alternativa fuerte al PP, y no un PSOE-taifas.

#38congresopsoe

El triunfo del hombre gris

PPCYL

Sin duda ayer triunfó un hombre gris, al que hace cuatro años pocos auguraban un futuro político. No era mi candidato, pero espero por el bien de todos -palabra que ayer reiteró Rajoy en su intervención, tras la abultada mayoría del PP en las urnas- que su victoria en las elecciones generales del 20N saque a este país del estado de coma en el que se encuentra actualmente.

Me sorprendieron los fervorosos cánticos de sus seguidores, concentrados anoche en la calle Génova para arropar a su líder, un líder al que algunos tildaban de ineficaz, en los que la palabra “España” restallaba en un grito colectivo, tal vez para acallar la abultada victoria de los nacionalistas catalanes y vascos en sus respectivos territorios. Sin embargo, Rajoy deberá gobernar también para ellos.

Por otra parte, la soledad de Rubalcaba, solo ante la derrota del PSOE, me pareció injusta. El PSOE del zapaterismo ha perdido la homogenéidad del voto de la izquierda, que ha votado a otras opciones políticas o se ha quedado en casa. El bipartidismo se ha roto por la izquierda, porque el PP sigue teniendo la homogeneidad del voto conservador, pero ¿será capaz el PSOE de recuperar el voto de la izquierda?. Hasta febrero, en que se celebre el Congreso Federal -según ha señalado el todavía presidente Zapatero-, ¿el PSOE echará balones fuera: la crisis, las circunstancias metereológicas,…, o será capaz de realizar un proceso de autocrítica que le permita renacer?

El tiempo nos dirá si Rajoy es la mejor opción, si el PSOE se sacudirá las telarañas que le impiden avanzar o si es mejor tener a los independentistas vascos en el Congreso que con las armas cargadas y dispuestas a disparar.