
Sólo con el corazón se puede ver bien,
lo esencial es invisible para los ojos.
Y aunque no sea lo esencial,
espero que guste el nuevo diseño del blog

Sólo con el corazón se puede ver bien,
lo esencial es invisible para los ojos.
Y aunque no sea lo esencial,
espero que guste el nuevo diseño del blog
El asesinato de Estrella Amaro por su ex-marido es, además de una macabra estadística, es una herida abierta en el seno de nuestra sociedad. Las condena pública de estos asesinatos es necesaria, pero no basta. La prevención es fundamental, pero ¿por qué no funciona?, ¿por que las mujeres que son vejadas, maltratadas o anuladas por su pareja no denuncian?. Es difícl entender como una víctima de un delito continuado de abusos, sea cual sea, no puede salir de su condena, pero cuando lo intentan, cuando dan el paso y gritan ¡BASTA!, lo pagan con su vida, porque la sociedad que se supone debe protegerlas no es capaz de activar los mecanismos necesarios que eviten estas absurdas muertes.
Estrella Amaro tenía una vida que un hombre al que un día estuvo unida le ha arrebatado. La frase que une a una pareja en el rito católico del matrimonio: “hasta que la muerte os separe”, parece que muchos hombres se la toman al pie de la letra y, de una forma enfermiza, la llevan hasta sus últimas consecuencias, y así el “hasta que la muerte os separe” se convierte en “hasta que tu muerte nos separe”.
¿Cuándo dejaré de pensar esta frase cuando oigo a un político?: “Los mismos perros con distintos collares” Supongo que la libertad, la esperanza, el futuro… son bonitas utopías que se usan para embaucarnos,- y me incluyo-, porque necesitamos creer, tener ilusión en un mañana mejor, más justo. El “tú mientes”, el “yo soy la solución”, que ladran unos y otros según el momento y la ocasión, me recuerdan la facilidad con la que nuestra clase política cambia los collares para seguir actuando con la misma impunidad, la misma desfachatez y la misma altanería.
No es que piense que todos los políticos son iguales, pero todos contribuyen, con su silencio, con su “mirar para otro lado” con el fin de no dañar al partido, a que aquellos que prostituyen la política, acaben con las esperanzas de millones de personas que esperan, no un salvador, sino tan solo unos partidos y unos políticos honestos, que digan lo que piensan y que hagan lo que digan.
Para Mariama no hay sorteos, ni futuros sin crisis, porque ella no sabe que es una crisis; sabe lo que es el hambre, sabe lo que es la miseria, pero aun así sonrie, con unos ojos negros muy expresivos.
Mariama vive en un pequeño poblado al borde del río Gambia, no desea ningún ipad, solo un caramelo que guarda como un tesoro en su mano. Te mira desde una inocencia pervertida por la necesidad, siguiéndote como un perrillo alegre y juguetón gritando “amigo, amigo; yo amigo”, aunque su español se limite a cuatro o cinco palabras que no sabe muy bien que significan, pero que sabe agradecen los pocos turistas españoles que se acercan por allí.
La suerte de Mariama no la va a depender del Gordo de Navidad, ni de la labor que realicen los trece magníficos de Rajoy, pero como siempre existe el efecto mariposa, cuanto mejor nos vaya a los países ricos, menos mal les irá a los países que, como Gambia, ocupan los últimos puestos en los Indicadores Internacionales sobre Desarrollo Humano elaborados por Naciones Unidas.
Uno va caminando por la vida rehacíendose a cada paso con trozos de sueños rotos, con retales de ideales descosidos y vueltos a unir, con recuerdos que van adhiriéndose a ese traje que es la piel, como marcas que escuecen de cuando en cuando. Alguna vez, en ese trayecto, se descosen demasiado las costuras y el frío penetra en el alma, quitándole la esperanza de sentirse de nuevo recién estrenada, confiada, esperanzada.
En esos momentos, en los que la vida pesa demasiado, en los que el calor excesivo del infierno en el que te encuentras, o el aire polar de la indiferencia atenaza los pulmones y sólo quieres huir de un reflejo en espejo que no eres tú, respira hondo, y escucha el “Gracias a la vida” de Violeta Parra, cantada por La Negra Mercedes Sosa. Luego, mira a tu alrededor, recoge del suelo tus trozos de sueños rotos y pégalos con cariño, construyendo un nuevo sueño con tus lágrimas, sonríe y sigue caminando.
Ser padre o madre es una tarea para la que uno nunca se encuentra totalmente preparado. Una intenta poner, junto con todo su cariño, una pizca de sentido común para que la personita que te mira, te sonríe o te busca para que le protejas, aprenda a encontrar su propio camino.
Pero hay ocasiones en que te desborda la situación, y ves como tu hijo sufre sin que puedas llegar hasta él, sientes como se hace daño a sí mismo e intentas que reaccione, demostrándole que es una gran persona, que lo primero que debe hacer es confiar en él. En esas ocasiones, quieres abrazarle, apartarle de aquello que le hace daño, pero sabes que debes ayudarle a crecer, y acompañarle cuando se enfrenta a sus miedos; aunque eso sea un gran esfuerzo y duela.
Aunque me encanta esta canción, mis hijos me han enseñado que son mucho más que “unos locos bajitos”.
Sin duda ayer triunfó un hombre gris, al que hace cuatro años pocos auguraban un futuro político. No era mi candidato, pero espero por el bien de todos -palabra que ayer reiteró Rajoy en su intervención, tras la abultada mayoría del PP en las urnas- que su victoria en las elecciones generales del 20N saque a este país del estado de coma en el que se encuentra actualmente.
Me sorprendieron los fervorosos cánticos de sus seguidores, concentrados anoche en la calle Génova para arropar a su líder, un líder al que algunos tildaban de ineficaz, en los que la palabra “España” restallaba en un grito colectivo, tal vez para acallar la abultada victoria de los nacionalistas catalanes y vascos en sus respectivos territorios. Sin embargo, Rajoy deberá gobernar también para ellos.
Por otra parte, la soledad de Rubalcaba, solo ante la derrota del PSOE, me pareció injusta. El PSOE del zapaterismo ha perdido la homogenéidad del voto de la izquierda, que ha votado a otras opciones políticas o se ha quedado en casa. El bipartidismo se ha roto por la izquierda, porque el PP sigue teniendo la homogeneidad del voto conservador, pero ¿será capaz el PSOE de recuperar el voto de la izquierda?. Hasta febrero, en que se celebre el Congreso Federal -según ha señalado el todavía presidente Zapatero-, ¿el PSOE echará balones fuera: la crisis, las circunstancias metereológicas,…, o será capaz de realizar un proceso de autocrítica que le permita renacer?
El tiempo nos dirá si Rajoy es la mejor opción, si el PSOE se sacudirá las telarañas que le impiden avanzar o si es mejor tener a los independentistas vascos en el Congreso que con las armas cargadas y dispuestas a disparar.
A pesar de saber que la muerte es parte de la vida, te cuesta aceptar el vacío que dejan las personas a las que quieres; y la herida por la pérdida de seres queridos sigue escociendo, como esa señal que te recuerda cuándo va a llover, o cuándo va a cambiar el tiempo. La muerte, cada vez que se te acerca, te demuestra que eres frágil y que tu cuerpo es como esos alimentos perecederos, con fecha fija de caducidad.
Nunca aprendes a enfrentarte a la muerte; aunque la esperes, siempre te pilla mirando hacia otro lado, por eso siempre gana la partida. La mirada de la muerte siempre atenaza los músculos, su aliento aprisiona tu alegría y la amordaza; sin embargo, la vida sigue y un día, la sonrisa vuelve a arribar a la comisura de tu boca y tus ojos, donde se desbordaban lágrimas sin diques que las contuvieran, ahora acogen el brillo de la esperanza, aunque no olvidas que ella volverá de nuevo.
Sólo la muerte, de Pablo Neruda.
Según el Ministerio de Trabajo, los Servicios Públicos de Empleo registran un aumento de 134.182 personas en situación de desempleo (3,17%) durante el mes de octubre, y España vuelve a vivir en la incertidumbre del principio de la crisis. Grecia lanza un órdago a la Unión Europea, una unión cuya consolidación presenta demasiadas incertidumbres.
En definitiva, cada día que pasa, el temporal de la crisis sigue azotando con fuerza nuestros bolsillos y somos más pobres. Pero, ¿somos infelices? Creo que llevamos demasiado tiempo midiendo nuestra felicidad en función del dinero acumulado. Tal vez, haya llegado la hora de tener en cuenta otras magnitudes, en lugar de la riqueza material, para conocer nuestro grado de desarrollo. Ayer se presentó el Informe sobre Desarrollo Humano 2011 y en él se señala que los avances en los países más pobres del mundo podrían frenarse o retroceder si no se toman medidas decididas para frenar el cambio climático, evitar la degradación del medioambiente y reducir las profundas desigualdades entre las naciones y al interior de ellas. El pasado mes de julio, la Asamblea General de la ONU aprobó hoy una resolución que reconocía la búsqueda de la felicidad como “un objetivo humano fundamental” e invitaba a los Estados miembros a promover políticas públicas que incluyeran la importancia de la felicidad y el bienestar en su apuesta por el desarrollo.
Dicen que el dinero no da la felicidad, pero seguimos muy preocupados por su escasez. Tal vez me vaya a Bhutan un tiempo para aprender a vivir de otra manera.
El cielo gris de la mañana se refleja en mi ánimo, hoy cargado de otoño, de melancolía por la agonía de un mundo conocido y que siento resquebrajarse a mi alrededor. El frío, que ya araña los cristales, se cuela en el alma por otra mujer muerta a cuchilladas, mientras nuestras prioridades, según las voces y las plumas autorizadas, siguen siendo el dinero y el baile que nuestros políticos nos quieren hacer bailar.
Hoy me siento triste, y me acompaña esta bella “Balada de otoño” de Serrat.
Llegó como se había previsto, con las frases huecas de siempre y con una estética de Halloween: de encapuchados con boina, en un escenario “oficial” de mesa con mantel blanco ariel y pared azul azafata, hablando un perfecto castellano; pero no hay duda de que es una buena noticia que ETA haya decidido “el cese definitivo de su actividad armada”. Definitivo, según la RAE, es un adjetivo que significa “que decide, resuelve o concluye”.
Unos hablan del fin de ETA, otros del principio de una nueva estrategia: la victoria de la izquierda abertzale en las urnas y la proclamación unilateral de la independencia del País Vasco. De uno u otro resultado, sin ETA con pistolas o coches bomba detrás, seremos responsables todos, y sobre todo la ciudadanía vasca. En el comunicado, ETA declara que “ante la imposición que aun perdura, cada paso, cada logro será fruto de la ciudadanía vasca”. Se abre otro tiempo, esperemos que sea el de la democracia sin miedo.