
Sólo con el corazón se puede ver bien,
lo esencial es invisible para los ojos.
No se considera explotación infantil, pero este vídeo me ha hecho reflexionar sobre esos niños que, desde que nacen, trabajan en el mundo desarrollado como modelos o actores. Ellos son diferentes al resto de sus compañeros porque los casting, las grabaciones, las sesiones de fotografía o los rodajes los mantienen ocupados buena parte de ese tiempo que deberían dedicar a jugar, a estudiar o simplemente, a ser niños.
Creo que te das cuenta de que tu hijo se ha hecho mayor cuando desaparecen de su cama las sábanas de muñecos, o de osos, o de coches… La verdad es que no sé si alguna vez dejas de pensar en tus hijos como bebés indefensos que te necesitan. Mi madre todavía me sigue regañando por algunas cosas que hago, y supongo que lo seguirá haciendo siempre.
Hay una parte de pérdida en ese crecimiento natural de los retoños de uno, porque es una constatación de que tu juventud queda atrás, de que ya eres “señora” o “señor” y de que empiezas a hacer el ridículo cuando te pones una minifalda demasiado atrevida o una camiseta para marcar músculo de gimnasio.
Dicen que cada cosa tiene su edad, pero a veces no te das cuenta de que llegas a esa edad en la que ya eres mayor, en la que se supone que no debes hacer locuras, en la que se supone que las ansias de soñar y lograr metas inalcanzables ya ha pasado.
Tus hijos crecen y tú creces con ellos, te salen arrugas en el rostro y en el alma, te duelen los huesos y saber que la primera vez queda ya muy atrás. Pero alcanzas la sabiduría de disfrutar de los pequeños momentos, de esos que son siempre únicos. Dejar atrás la juventud no es perder, es ganar muchos buenos recuerdos, es tener todavía muchos sueños por cumplir, es desear sin la ambición de ser deseado.
Y mientras ellos, tus niños, cada vez te necesitan menos, y te sorprende que tengan su propia percepción de la realidad, y te enternece que todavía deseen tus caricias para sentirse protegidos, aunque les dejes volar entre sábanas que ya no tienen muñecos. En el fondo, sabes que siempre volverán al nido porque seguirán necesitando tus caricias.
Estoy harta de tanta fealdad. Necesito soñar, creer en los finales felices, aunque sólo sea de cuando en cuando, para poder seguir manteniendo el rumbo de este barco tan frágil.
Ayer escribí:
Sangra mi lengua
entre dardos calientes
de ira y miedo.
Quisiera expresar sentimientos más positivos, pero la realidad que me rodea no invita a grandes esperanzas, o tal vez sea yo la que esté desesperanzada. En fin, que hoy me he levantado con ganas de encontrar un cuento con final feliz. Aquí os dejo uno con unas bellas imágenes: “L’Our”.
Hay personas que, en un momento dado, dejan de ser personas para convertirse en personajes. Creo que eso es lo que le ha pasado al presidente de Venezuela, porque de repente le veo apoyando la polémica reelección de Mahmud Ahmadineyad y soltando sapos por la boca contra “la injerencia de los países occidentales en las elecciones de Irán” y, al minuto siguiente, compruebo que ha cambiado el registro de lider revolucionario mundial por el de vendedor de elixires de la juventud. Desde su página de Aló presidente (que por cierto, me recuerda al NO-DO en versión siglo XXI), y siguiendo con su interpretación de un comercial de altura nos invita a usar unos determinados pañales: “No deje de ponerles Guayuquitos a sus niños o a sus niñas, para que sea más lindo de lo que ya es”. ¡Increible, pero este es el mundo que tenemos! Y mientras, en Irán, el 20 de junio, una joven iraní moría de un disparo por manifestarse pacíficamente contra un gobierno que ha robado la voz a su pueblo. Neda Agha Soltani no es una injerencia de fuera, Sr. Chavez, es una víctima de un régimen no democrático, pero su personaje ignora aquello que va contra sus intereses, ¡qué más da la verdad, lo que importa es qué le beneficia a Vd.!, pero Vd., Sr. Chavez no es Venezuela, por mucho que haya llegado a creerlo. La muerte de Neda es la voz que nos llega a pesar del miedo, quiero pensar que no es una muerte inútil. Quiero pensar que a pesar de personajes como Hugo Chavez o Berlusconi, que han sido votados por sus pueblos para dirigir sus destinos, la razón se impondrá y las conciencias dormidas o anestesiadas despertarán de su letargo. Confío en la esperanza que nos promete Obama, en ese “yes, we can”, que despierte a este mundo asustado porque las reglas de juego han cambiado. Que Neda, que Eduardo Antonio Puelles Garcia, que tantas vícitimas inocentes y anónimas no hayan muerto por nada.
Hoy ha muerto Vicente Ferrer en su casa de Anantapur (India) a los 89 años. Este español universal que nació en Barcelona, llegó como misionero jesuita en 1952 a la India, de donde fue expulsado en 1968 por las suspicacias que despertó su labor entre las autoridades indias. En un reportaje de Informe Semanal, emitido en 2006, se cuenta la historia de este hombre que cambió, con su empuje y su esfuerzo, la vida de millones de personas sin esperanza.
A través de la Fundación Vicente Ferrer, más de 2.500.000 de personas en la India se benefician de sus programas, enfocados a erradicar la pobreza. Esta labor, que continuará su familia, será un valioso legado que no morirá nunca. Un hombre bueno ha muerto, pero nos queda su maravillosa obra: la fe en el ser humano y en su futuro.
A pesar de las medidas de censura impuestas por el Gobierno iraní para evitar que llegue información veraz de lo que está pasando en el país tras las elecciones, imágenes de manifestaciones y protestas salen de Irán gracias a internet. El periodismo ciudadano ha tomado protagonismo en este conflicto a través de redes sociales y medios como Youtube, para mostrar al mundo una realidad que se quiere silenciar por parte de los que ostentan el poder. Esta descencentralización y desconcentración de la información permite sin duda una visión mucho más rica y plural de la realidad, pero ahora surge una duda: ¿qué pasa con la fiabilidad de las fuentes?, ¿cómo se contrasta la veracidad de la información? He aquí el reto de los medios de comunicación: ofrecer información veraz y contrastada en medio de una marea de imágenes y voces.
Hoy quiero utilizar este blog como si fuera una reunión de alcohólicos anónimos de esas que salen en las películas, para declararme públicamente una egoísta satisfecha y así poder iniciar mi recuperación.
Al ver a tantos abuelos trabajando de niñeros, me doy cuenta que pertenezco a una generación de egoístas satisfechos. A mis hijos los han criado sus dos abuelas, porque así mi pareja y yo podíamos realizarnos profesionalmente y ellas se entretenían (o eso quería pensar yo para no sentirme culpable).
Pero en un momento dado, un click saltó dentro de mi cabeza porque las abuelas cada vez eran más mayores y tenían más ganas de dedicarse a ellas mismas y menos de criar a mis hijos. ¿Qué pasaría cuando ellas no pudieran cuidarse a sí mismas?, porque todos vivimos demasiado ocupados para permitirnos tener tiempo para ellas.
¿Qué quería yo? Quería mantenerme viva intelectual y profesionalmente, pero también quería transmitir a mis hijos una educación en valores (eso de lo que tanto se habla y que nadie sabe muy bien por donde coger) y quería que las abuelas tuvieran un ritmo de vida más acorde con sus años. Tal vez tomé una decisión equivocada, pero dejé un trabajo absorbente para poder sentirme bien conmigo misma. No me arrepiento, he recuperado un tiempo que no tenía para mí, un tiempo que no tenía para mis hijos, he dejado a las abuelas que vean a sus nietos cuando quieran sin tener la obligación de cuidarlos, de educarlos; pero ahora me pregunto ¿seré capaz alguna vez de encontrar esa conciliación de la que tanto se habla sin perder algo fundamental en el camino?
Sí, soy una egoísta satisfecha, pero algo dentro de mí me empuja a luchar todos los días contra ese sentimiento de mirarme el ombligo. Tengo “Miedo a perderme”, como los chicos de Blokeo, una joven banda que trata de abrirse camino en la jungla de la música. ¡Va por ti, Miguelón!
Ilusa de mí, pensaba que la política era una noble y difícil actividad; pero como en la mayoría de las cosas, la dura y diaria realidad me indica que otra vez me he equivocado.
Estos políticos que nos amenazan con el diluvio universal si ellos no ganan, si no obtienen nuestro consentimiento para dirigir el rumbo de nuestros países, me recuerdan mucho al escarabajo pelotero, un animalillo muy curioso que se alimenta de excrementos de mamíferos hervíboros. Lo más característico de su comportamiento es que fabrica una una pelota con dichos excrementos y la va rodando hasta un agujero de 60 cm de profundidad. Para su reproducción pone uno o dos huevos dentro de la bola de heces. ¡Igual que los políticos: se alimentan de la mierda ajena!
Os dejo un pequeño ejemplo de lo que hace el escarabajo pelotero. ¿No os recuerda a muchas intervenciones políticas?
Me despierto con la sensación de que ya nada tiene marcha atrás, con un cierto calor provocado por una falta continuada de aire fresco y las manos sudorosas y frías. ¡Horror, hemos empezado una nueva campaña electoral! da igual que elecciones sean, todas tienen “lectura nacional” (como les gusta decir a los entendidos). Empezamos el día tirándonos vídeos a la cabeza, no empieza mal la fiesta.
Y la gripe A (¿por qué la llaman “a” si es el “c” el que la transmite?) que se ha asentado en un cuartel a la chita callando, mientras un sastre que no sé si es sastre sigue tomando medidas a Camps entre juzgados y Prisas.
Somalia sigue sangrando y vomitando muertos sin que nadie tienda una mano para parar la herida, tal vez sea una herida que ya no tenga cura cuando los más ricos del mundo, que tienen los recursos para cambiarlo todo y se han reunido en secreto (un secreto que ya no lo es), se decidan a utilizar su riqueza en algo que no les produzca más beneficios.
Y la ministra de Igualdad, que se sigue metiendo en charcos de los que le es difícil salir sin mancha, continúa explicando por qué un ser que engendran un hombre y una mujer no es un ser humano y es sólo un ser vivo. Metafísicos y biólogos montarán próximamente un seminario sobre el tema, ¡seguro!
El Tribunal Constitucional enmienda la plana al Tribunal Supremo y da vía libre para que los que no creen en la democracia puedan mofarse una vez más de ella. Pero la legalidad es lo que tiene: límites. En fin, un día más en el que el lado oscuro es plenamente visible.
Visto lo visto en el debate del estado de la nación (hay que ver que títulos pomposos se inventan los políticos para que luego se quede todo en una mera distracción) esta noche me emborracho yo también, como Gardel.