¡Que no hablen por mí!

Imagen de César

Imagen de César

Estoy harta de que políticos, creadores de opinión, informadores, sindicalistas, empresarios, actores, iglesias, …, hablen por mí; una ciudadana invisible, de esas que no pertenecen a plataformas, movimientos o grupos de presión de ningún tipo. Sin embargo, todos dicen conocer mis necesidades, mis miedos, mis expectativas; todos dicen hablar en mi nombre, todos se sienten en la obligación de defenderme. Pues miren,  no me defiendan más, porque cada vez que lo hacen, me anulan más, me hacen sentirme más estúpida e invisible.

Creo en el sistema democrático, pero no creo en todos los “representantes de” que dicen conocerme y ni siquiera me ven; en todos esos políticos que pagan sus errores en un cómodo y bien pagado destierro en alguna institución pública. La tan necesitada regeneración democrática no va a empezar por arriba, si los de abajo no empujan.

Por eso, creo en esos héroes anónimos que han dado un valiente paso hacia delante en un país que estaba dormido y despertó de golpe, con el suelo abriéndose bajo sus pies sin saber cómo ni por qué.

El programa de “La Sexta Columna” ha pasado hoy un excelente reportaje en el que aparecen algunas de esas personas sin nombre conocido, ni apellido de renombre, pero a las que les sobra generosidad y sentido común, algo de lo que parecen carecer “¿nuestros representantes?” en los últimos tiempos.

“Sí se puede”. La Sexta Columna

Diferencias entre relación sentimental y acoso sexual

Parece ser que los ilustrísimos magistrados de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid, que dictaron una sentencia absolutoria hacia un farmacéutico que acosó a dos de sus empleadas, no entienden la diferencia entre relación sentimental y acoso sexual; tal vez se perdieron el programa de Barrio Sésamo en el que se explicaba el significado de ambos conceptos. ¡Que se cuiden las mujeres de esos jefes que les tocan las nalgas o les soban cuando pasan a su lado, porque eso no es acoso, es únicamente amor loco!

Los magistrados entienden que el caso se debía de haber planteado como abuso – art. 181 del Código Penal, y considerado delito más grave que el acoso-.  Según se dice en la sentencia:  “las conductas consistentes dar palmadas en las nalgas, dar un beso en la oreja, abrazar, dar un beso en los labios, acariciar la pierna o el pelo, rozar el cuerpo con el de otra persona, no implican la proposición de ninguna relación sexual sino que suponen la realización de actos de contenido sexual, por lo que no pueden constituir el sustento fáctico de una condena por delitos de acoso sexual, sino, en su caso, podrían constituir el supuesto fáctico de una condena por delitos de abusos sexuales al suponer la imposición de actos de contenido sexual por las vías de hecho, sin contar con el consentimiento de la persona a la que se somete a tales conductas, por lo que la calificación jurídico-penal de tales hechos tendría su encaje en el delito de abuso sexual del art. 181 del Código Penal, y no, como ya se ha dicho, en el delito de acoso sexual del art. 184 del citado Código”.

Al revocar el fallo que había dictado un año antes  el Juzgado de lo Penal n.º 1 de Alcalá de Henares (Madrid),  lo único que han conseguido es dejar  indefensas a dos mujeres, que llevan casi 10 años luchando para que se reconozca que han sido agredidas sexualmente por su jefe.

Según ese fallo, se condenaba al farmacéutico en cuestión “como autor criminalmente responsable de dos delitos de acoso sexual del artículo 184.2 del Código Penal , con la concurrencia de las circunstancias atenuantes de dilaciones indebidas y reparación del daño causado, a las penas de tres meses y veintidós días de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y las costas causadas en el presente procedimiento.

Además, D. Fabio deberá indemnizar a Dña. Brigida en la cantidad de 11.280,42 euros, y a Dña. Edurne en la cantidad de 11.234,61 euros, en ambos casos con los intereses legales correspondientes”. 

Perpleja me ha dejado el caso, entre luchas por enseñar la bandera más grande, amagos de infarto por rescates, previsiones económicas catastróficas e indicadores de miseria que creíamos ya erradicados.

 

Hoy, 24 de febrero, día de las utopías

El día 24 de febrero debería ser declarado el “Día de las útopías”. Hoy, hace 31 años, España recuperó la democracia que estuvo a punto de perder unas horas antes, porque unos cuantos temían la libertad que los españoles se habían vuelto a otorgar a sí mismos a través de una Constitución.

Hoy he vuelto a recordar ese día, al ver las imágenes de la brutal represión a los estudiantes en Valencia, porque #Yotambiensoyelenemigo.

La vida nos enseña que nadie es dueño de nadie, que hay hombres y mujeres que pierden el miedo y saben coger sus sueños a dentelladas si es preciso; porque la libertad siempre brota, a pesar de la violencia de los que son tan diminutos que la temen.

Para todos los hombres y las mujeres que dejan su vida por ella, por su generosidad con sus semejantes y con las generaciones futuras.

Para la libertad

Porque la vida nos enseña que nadie es dueño de nadie, que hay hombres y mujeres que pierden el miedo y saben coger sus sueños a dentelladas si es preciso; porque la libertad siembre brota, a pesar de los que son tan diminutos que la temen.

Para todos los hombres y las mujeres que dejan su vida por ella, por su generosidad con sus semejantes y con las generaciones futuras.

Si tú callas, yo muero

Fotografía de Libertinus

A pesar de las campañas de los últimos años contra la violencia de género, sólo en lo que va de 2010 han muerto ya 54 mujeres víctimas de la violencia de género en España. El silencio, la verguenza, las convenciones sociales, e incluso la indiferencia de los que estamos alrededor, fomentan el incremento de esta macabra estadística detrás de la cual se esconden nombres y rostros de mujeres, historias de fracaso y miedo, historias de lucha por una vida digna, historias de derrota personal y también de soledad. Algunos prebostes, algunos vendedores de palabras, algunos charlatanes de tertulias nos quieren vender el cuento de que ya hemos alcanzado la igualdad, de que no es necesario avanzar más; sin embargo, hay mujeres que siguen muriendo por decir “basta” a su pareja o ex-pareja, o por callar demasiado ante la humillación y los golpes del que se supone es su compañero. Y la sociedad,mientras tanto, habla por boca del CIS y dice que es la mujer la que debe retirarse de su actividad laboral y dedicarse al hogar y la familia.

No acepto la mentira de que ya somos iguales, porque no es verdad, porque las cifras son tozudas y nos muestran dónde estamos: muy lejos de la igualdad real. Cada una y cada uno, en nuestro pequeño mundo, debemos seguir trabajando día a día para eliminar los escollos, debemos seguir educando a las nuevas generaciones para romper los clichés existentes, y debemos seguir gritando NO a la violencia de género, porque si tú callas, ella puede morir.

Hugo Chavez, ese gran showman

Hay personas que, en un momento dado, dejan de ser personas para convertirse en personajes. Creo que eso es lo que le ha pasado al presidente de Venezuela, porque de repente le veo apoyando la polémica reelección de Mahmud Ahmadineyad y soltando sapos por la boca contra “la injerencia de los países occidentales en las elecciones de Irán” y, al minuto siguiente, compruebo que ha cambiado el registro de lider revolucionario mundial por el de vendedor de elixires de la juventud. Desde su página de Aló presidente (que por cierto, me recuerda al NO-DO en versión siglo XXI), y siguiendo con su interpretación de un comercial de altura nos invita a usar unos determinados pañales: “No deje de ponerles Guayuquitos a sus niños o a sus niñas, para que sea más lindo de lo que ya es”. ¡Increible, pero este es el mundo que tenemos! Y mientras, en Irán, el 20 de junio, una joven iraní moría de un disparo por manifestarse pacíficamente contra un gobierno que ha robado la voz a su pueblo. Neda Agha Soltani no es una injerencia de fuera, Sr. Chavez, es una víctima de un régimen no democrático, pero su personaje ignora aquello que va contra sus intereses, ¡qué más da la verdad, lo que importa es qué le beneficia a Vd.!, pero Vd., Sr. Chavez no es Venezuela, por mucho que haya llegado a creerlo. La muerte de Neda es la voz que nos llega a pesar del miedo, quiero pensar que no es una muerte inútil. Quiero pensar que a pesar de personajes como Hugo Chavez o Berlusconi, que han sido votados por sus pueblos para dirigir sus destinos, la razón se impondrá y las conciencias dormidas o anestesiadas despertarán de su letargo. Confío en la esperanza que nos promete Obama, en ese “yes, we can”, que despierte a este mundo asustado porque las reglas de juego han cambiado. Que Neda, que Eduardo Antonio Puelles Garcia, que tantas vícitimas  inocentes y anónimas no hayan muerto por nada.

El aborto y la doble moral

mujerMucho se está hablando estos días sobre la necesidad o no de una nueva ley del aborto, de la barbaridad que va a suponer que una chica de 16 años pueda abortar sin el consentimiento paterno, de que con la nueva ley el aborto se convierte en un método anticonceptivoLa presidenta de la Comunidad de Madrid ha dicho que el aborto no es un derecho, sino un fracaso personal, sin tener en cuenta que una mujer no toma alegremente  la decisión de abortar, sino que suele ser una decisión dolorosa y a la que llega racionalmente, no impulsivamente, ya que si fuera una decisión impulsiva creo que ninguna mujer optaría por el aborto.

De acuerdo con la Resolución 1607 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (2008) “Prohibir el aborto no consigue reducir el número de abortos: conduce sobre todo a abortos clandestinos, más traumáticos, y contribuye al aumento de la mortalidad maternal y/o al desarrollo del “turismo del aborto”, una actividad costosa, que prorroga el momento del aborto y genera desigualdades sociales. La legalidad del aborto no tiene efecto sobre la necesidad de la mujer de recurrir al aborto, sino solamente sobre su acceso a un aborto sin riesgo.”

No se trata sólo de traer hijos al mundo, sino de traerlos a un mundo en el que puedan recibir cariño, atención, educación; en el que tengan la oportunidad de desarrollarse personal y socialmente. Creo que los apocalípticos datos que se han aportado desde distintos sectores conservadores sobre los peligros del aborto, se han extraído de un estudio del Instituto de Política Familiar (IPF), una institución que se declara independiente, pero que se basa en una concepción tradicional de la familia, con unas creencias religiosas determinadas. En ese estudio se dan cifras escalofriantes del aumento del número de abortos practicados en España, aunque según datos de esta misma institución nuestro país está por debajo de Francia, Reino Unido, Italia y Alemania, en el número de abortos realizados.

Hay otros datos que pueden complementar a los que se han venido aireando estos últimos días, como los que aporta Francisca García Gallego, ginecóloga y miembro de ACAI (Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo) en una conferencia sobre “La práctica del aborto en España”.

En el aborto, como en otros temas en los que entran de lleno las creencias religiosas, se juega con la doble moral de decir una cosa y hacer otra. Tal vez esos que se llevan las manos a la cabeza por las conclusiones del comité de expertos que asesora al Gobierno sobre la nueva ley del aborto, incitarían a su hija de 16 años a abortar si se les llega a plantear el caso, ¡Dios no lo quiera! La ley del aborto no obliga a abortar, sólo otorga la posibilidad de hacerlo con garantías y sin criminalizar una decisión, sin duda difícil y dolorosa para quien ha de tomarla.

Amo la vida y creo en ella, soy mujer, soy madre y he tenido dos abortos espontáneos, uno de ellos de un embarzo gemelar de 5 meses de gestación, tras el que me sentí profundamente herida, vacía. Pero creo que es necesario que las mujeres, que por la causa que sea, decidan abortar, tengan respaldo legal e institucional para hacerlo de forma segura y sin riesgos para su vida.