El poso del buen camino

Echo de menos el habitual saludo de “buen camino” -con acentos de todo el mundo- que nos ha acompañado estos días. Al llegar a Santiago de Compostela y cumplir con todas las tradiciones de los peregrinos, nos fuimos a dar un homenaje tomándonos un chocolate con churros.

Mientras me deleitaba con la humeante y dulce bebida, escuché a una mujer, que parecía argentina o uruguaya por el acento, confesar al camarero que se sentía vacía tras su llegada a Santiago. Le contó que el despertarse cada mañana con una meta concreta, con un destino que no suponía un final, le daba fuerzas para emprender la etapa que se marcaba cada día. Pero ya no había objetivos que cumplir o metas que ganar. Sólo quedaba un vacío.

Camino de Santiago

Las señales, a veces curiosas, nos indican la dirección del camino

Me quedé perpleja, porque yo no me voy con esa sensación; por el contrario, me llevo conmigo multitud de momentos únicos, olores que hacía mucho tiempo no sentía, sabores con regusto a campo, a raíces, a verdad; sensaciones de quietud y avance, de plenitud. He disfrutado de conversaciones, silencios, miradas cómplices y de carcajadas con mi hija.

He recuperado recuerdos dormidos de viajes a pie en vacaciones, entre Sobrado dos Monxes y Vilariño. La visita obligada a la abuela María, la madre de mi padre, que mis ojos de niña fotografiaron como una anciana diminuta y encogida, enlutada de pies a cabeza y con la mirada infinitamente triste y gris.

Abandonamos ya un Santiago entregado a turistas, peregrinos, y demás viandantes ocasionales de piedras eternas. Al igual que cuando llegamos, la ciudad nos despide con un abrazo húmedo y gris.

Santiago de Compostela. Catedral

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El embrujo del Camino

Clarea en Sarria cuando el olor a hierba húmeda nos indica por donde iniciar el camino. No es una senda cómoda, ni silenciosa – ya que un goteo de peregrinos se nos une con cada paso que avanzamos.

El aire fresco nos acaricia el rostro y juega, revoltoso, con mi enmarañado pelo. Las nubes, preñadas de agua, se arraciman sobre nuestras cabezas para aliviarse de su infinita y melancólica carga.

Los repechos se suceden entre densas arboledas, riachuelos que surgen de una tierra que luce un manto de agua y grupos de escolares en viaje de fin de curso.

Los sonidos de los pájaros sustituyen a la música de motivación, mientras las piernas empiezan a transformarse en un envoltorio de multitud de músculos que no conozco, pero que siento intensamente.

Camino de Santiago

Los árboles visten fastuosos trajes de enredaderas y los caminos, cubiertos de líquenes se convierten en escenarios de película donde habitan brujas y trasgos, asustados por las hordas de peregrinos que atraviesan sus reinos. Estos seres fantásticos sólo son capaces de aparecer cuando la noche se adueña del cielo, y la tierra se despeja de invitados incómodos.

El Camino, salpicado de mesones, fondas y bares en los que reponer fuerzas y acuñar un sello más en la cartilla de peregrino, requiere de voluntad y esfuerzo para enfrentarse a él; sin embargo, ha perdido ese aire espiritual que lo inspiró, para convertirse en un “producto turístico” singular.

Después de casi 23 kilómetros, llegamos a Portomarín, tras cruzar el puente que atraviesa el embalse de Belesar, en el río Miño. Subimos la escalinata – última prueba antes de nuestra victoria-, con el ansia de llegar a la meta y dejar descansar unas piernas poco acostumbradas a este ritmo, y que ya apenas nos responden.

#buencamino #caminodesantiago #galicia

Portomarín. Camino de Santiago

Para una gran mujer: mi madre

mamá
Mi madre siempre está presente iluminando mis pasos

Hoy quiero rendir homenaje a la mujer más importante de mi vida: mi madre. Socialista de misa diaria, que no va a escuchar al cura, sino a conversar con sus muertos y sus santos. Pragmática y, sin embargo, con unos valores muy firmes, es una luchadora que, aunque a veces ha tropezado, nunca se ha rendido.

Siempre está presente en mi camino la luz de su mirada serena, iluminando mis pasos; incluso en los malos momentos, es mi arrullo y mi rumbo. Es, como otras muchas mujeres, heroína anónima, pluriempleada sin sueldo que un día decidió salir a la calle y buscar una ocupación remunerada para que su prole pudiera recibir una buena educación, aquella que ella no pudo recibir.

Con la muerte de su hombre, su compañero, perdió parte importante de su pasado de un solo golpe, cada día que pasaba sin él era más difícil seguir andando, los cercos morados que rodeaban sus ojos delataban ese luto interior. Pero un nuevo golpe vino a rescatarla del dolor para aprender a enfrentarse a su propia enfermedad. Ya nos habíamos encarado con la palabra “cáncer” y habíamos perdido. Y cuatro años después nos enfrentábamos de nuevo a la maldita palabra.

Ella sabía que no podía dejarnos y perdió una de sus mamas en la batalla, pero ganó la guerra. No se quejó jamás, no le importó la amputación de uno de sus generosos pechos; esos pechos que me amamantaron hasta los tres años, que me acunaron y cobijaron cuando la oscuridad y los miedos me envolvían. Hoy, desde sus 90 años recién estrenados, sigue haciendo frente a la vida, mirándola a la cara, sin temer a la muerte; pero viviendo con regocijo contenido la vida.

Por #1000razones con la marea morada

El próximo viernes, 8 de marzo, las mujeres volvemos a parar el mundo porque todavía queda mucho por decir, queda mucho por hacer, queda mucho por cambiar. La igualdad de género no es solo un derecho humano básico, sino que además es crucial para acelerar el desarrollo sostenible, según recoge el objetivo 5 de la Agenda 2030.

Este #8M el Día Internacional de la Mujer, que se celebra bajo el lema
Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio“, vendrá acompañado de una huelga feminista para demostrar -como se dice en el argumentario de la Comisión 8M– que sin nosotras no se produce, y sin nosotras no se reproduce.

El #DíadelaMujer se está preparando con cientos de actos reivindicativos en nuestro país, porque nuestra voz es más fuerte y tiene más de #1000razones para exigir que se reconozca nuestra contribución en todos los ámbitos.

Amanece en tierra derrotada

Foto de
el_harry 

Una claridad densa empieza a vislumbrarse tras una noche confusa, como las miles anteriores. Amanece un nuevo día en la tierra de la derrota, una tierra en la que vientos extremos han aterrizado para barrer, sin compasión, el entorno amable y esperanzador que parecía ser indestructible.

Veo rostros crispados, sin un resquicio de duda en sus miradas, sin una brizna de tolerancia en sus gestos. Escucho voces destempladas, airadas, inflexibles que se alzan, arengando a quien se quiera unir a un macabro carnaval de despiece de una piel de toro cansada de luchas intestinas e infértiles.

Se me viene a la memoria un poema de Luis Cernuda, “Es lástima que fuera mi tierra”, del que dejo unos versos:

“No hablo para quienes una burla del destino
Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas
(Quien habla a solas espera hablar a Dios un día)
O para aquellos pocos que me escuchen
Con bien dispuesto entendimiento.
Aquellos que como yo respeten
El albedrío libre humano
Disponiendo la vida que hoy es nuestra,
Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida.

¿Qué herencia sino ésa recibimos?
¿Qué herencia sino ésa dejaremos?

En medio de la lógica del caos

En medio de la lógica del caos

Parece que nos encontramos al final de una era histórica, o al principio de una nueva, según se mire; en medio de la lógica del caos. Los que somos inmigrantes digitales asistimos incrédulos a los enormes cambios que Internet está causando en nuestra sociedad.

Lo que augurábamos como la democratización de la información, se ha convertido en un arma de consecuencias inimaginables. La tecnología, independizada de la ética, se prostituye al mejor postor para fines poco o nada altruistas.

Ponemos el grito en el cielo porque unos operadores asalten nuestra intimidad al ofrecernos por teléfono unos servicios que ni necesitamos, ni hemos pedido; sin embargo, nadie se espanta de que su móvil le pida una valoración del lugar en el que encuentra en un determinado momento, o de que cada vez que abre su navegador le aparezcan anuncios de coches porque unos días antes ha estado valorando la posibilidad de cambiar el que tiene.

Una enorme cantidad de gente vive en un reality show permanente a través de Facebook o Instagram, compartiendo su intimidad sin ningún pudor con multitud de personas a las que no conocen. Estos escaparates de cartón piedra están condicionando las relaciones interpersonales actuales, y se ha confundido el significado de la palabra “amigo”, al denominar así a hombres y mujeres desconocidos.

Hemos creado ya una sociedad diferente a la que yo conocí de niña, en la que todo iba más despacio, los cambios eran más lentos. Sin duda, la sociedad digital que hemos construido tiene muchos aspectos oscuros que no me gustan, pero creo que las ventajas que aporta son superiores. Estamos viendo ahora los efectos secundarios, y hemos de corregir esas alteraciones si queremos ir hacia un nuevo Renacimiento, en lugar de hacia una segunda Edad Media.

Todas las mujeres de agua

mujeres_solidaridad

Temblaba el mar bajo mis pies, escondiéndolos entre espuma juguetona. Me adentré, dejándome llevar por su ritmo secuencial, metódico. Allí, cuando la tierra parecía nada más que un reflejo, me sentía en paz con todo, incluso conmigo misma.

Ya no había dudas, ni mentiras, ni amenazas; únicamente el sonido del mar  en mi cabeza. Solo su murmullo acunando mi cuerpo y mi espíritu. Y el viento jugando a tocarme, sin rozar siquiera mis pestañas.  Solo allí, sin más distracciones que mi pequeñez en una inmensidad de agua, he sido consciente de quién soy. 

Muda y vacía, como un principio sin pasado, me he disuelto en el suave deslizar de la inconsciencia, enterrando la culpa que nunca fue mía, para renacer siempre libre, fuerte; viva en todas las que dicen no, las que gritan basta; en todas las mujeres de agua que defienden su esencia con el escudo de un espíritu de lucha invencible.