Susto o muerte

Halloween

Imagen de george erws

Otra alerta de nuevos posibles casos por Ébola en España me hacen pensar en el juego de “susto o muerte”, tan popular en la cercana fiesta de Halloween. Desde que en un ya lejano 2007 se nos cayera encima un país que estaba demasiado pagado de sí mismo, no salimos de un Halloween  perpetuo y nos hacen elegir entre susto y muerte a cada rato. Desde una prima de riesgo que se nos coló en la casa a vivir del cuento, a centenares de sanguijuelas que nos chupaban la sangre y que van saliendo poco a poco a la luz (sin que nadie las aísle para que no sigan dañándonos), hasta la algarabía montada por iluminados que, para no tener que bregar con los problemas del día a día, se han sacado de la chistera una bandera y un país que ha atraído, como el flautista de Hamelin, a miles de personas de buena voluntad. Por no hablar del miedo a una nueva crisis de la vieja Europa, que ya no sé si es nueva o es que se ha cambiado el maquillaje para parecer distinta.

Sin embargo, sigo creyendo que lo que para nosotros, países del mundo desarrollado, es un susto más o menos fuerte, para los países del tercer mundo es una muerte segura.

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La suerte de Mariama

Para Mariama no hay sorteos, ni futuros sin crisis, porque ella no sabe qué es una crisis; sabe lo que es el hambre, sabe lo que es la miseria, pero aun así sonríe  con unos ojos negros muy expresivos.

Mariama vive en un pequeño poblado al borde del río Gambia, no desea ningún ipad, solo un caramelo que guarda como un tesoro en su mano. Te mira desde una inocencia pervertida por la necesidad, siguiéndote como un perrillo alegre y juguetón gritando “amigo, amigo; yo amigo”, aunque su español se limite a cuatro o cinco palabras que no sabe muy bien que significan, pero que sabe agradecen los pocos turistas españoles que se acercan por allí.

La suerte de Mariama no la va a depender del Gordo de Navidad, ni de la labor que realicen los trece magníficos de Rajoy, pero como siempre existe el efecto mariposa, cuanto mejor nos vaya a los países ricos, menos mal les irá a los países que, como Gambia, ocupan los últimos puestos  en los Indicadores Internacionales sobre Desarrollo Humano elaborados por Naciones Unidas.

Aumentan el hambre y la obesidad en el mundo

Según el Informe Mundial sobre Desastres 2011, que ha presentado Cruz Roja Española, el 15% de la población mundial sufre hambre, mientras que el 20% sufre problemas de sobrepeso. El problema del hambre el el mundo, que supone la muerte de tres millones de niños menores de cinco años, no es un problema de escasez de alimentos, sino de acceso a los mismos por el encarecimiento de precios. En el siglo XXI, si has nacido en un país pobre, puedes morir de hambre.

¡Parece mentira! ¿por qué el ser humano avanza técnicamente, pero no moralmente?

Adivina qué niño no está en su contexto

Fotografías de:

Los ojos del hambre

Fotografía de Simón Maina

Parece que estamos inmunizados contra el dolor de los demás.  Mientras no nos afecte a nuestro nivel de vida, nos vale con hacer un donativo que apenas nos cueste esfuerzo y que nos permita lavar nuestras conciencias. Nos llevamos las manos a la cabeza por la crisis financiera que está arrasando Europa como un caballo desbocado, pero seguimos disfrutando de una comida diaria, de una educación mejor o peor, de una sanidad, de una seguridad de que podremos seguir viviendo mañana, incluso con las sobras de otros.

Ellos no tienen para comer porque los precios de los alimentos están fuera de su alcance. Según datos de la ONU, 750.000 somalíes pueden morirse de inanición en los próximos cuatro meses si no se hacen mayores esfuerzos para paliar esta situación.

El Sáhara, Marruecos, las falsas verdades y los intereses creados

Es increible que Marruecos cargue contra los medios informativos españoles, por su falta de profesionalidad ante las noticias que están difundiendo en nuestro país sobre los últimos enfrentamientos en el Sáhara occidental. Tal vez, si  los periodistas hubieran podido informar sin que el gobierno marroquí les hubiera impedido la entrada en la zona, éste no habría podido justificarse de ninguna manera.

Algunos vídeos puede que siembren la duda sobre las falsas verdades, pero yo me sigo preguntando ¿por qué Marruecos ha impedido la entrada en el Sáhara occidental a medios de comunicación extranjeros? Y mientras tanto, el pueblo saharaui sigue esperando a que la comunidad internacional no se olvide de que hombres, mujeres y niños siguen esperando desde 1975, año en el que Marruecos ocupó su territorio, una solución a esta ocupación. Y el gobierno español, igual que en 1975, calla y otorga.

La bienintencionada misericordia

La lamentable situación que vive Haití ha provocado, gracias a la globalización de la comunicación, una oleada de donaciones que en la mayoría de los casos quiero pensar que son gestos de generosidad sin más, gestos de gente normal que sufre con los que ve sufrir, ayuda a los que la necesitan de personas anónimas que no buscan ninguna compesación con su acción.

Sin embargo, siempre que ocurre alguna catástrofe en un país del tercer mundo (o del décimo, porque dentro del tercer mundo también existen diferencias notables) me revelo ante esos gestos que sólo buscan una buena imagen, ante esas palabras de dolor sobre los que sufren vestidos de Armani, Dior o Versace. He visto algunas imágenes de la Gala de los Globos de Oro, todos con sus vestidos y trajes estupendos de nosecuantos miles de euros, pero eso sí, con el lacito rojo y amarillo de apoyo Haití, mientras beben champagne y toman canapés con los que podrían vivir miles de haitianos durante unos cuantos meses.

Nunca he entendido esa bienintencionada misericordia de los que lo tienen todo y solo dan aquello que no les cuesta dar. ¿No sería mucho más impactante que el dinero que se han gastado en la Gala de los Globos de Oro, tanto los organizadores como las estrellas que han acudido a ella, se hubiera donado a los que sufren en Haití? pero claro, cuesta menos salir en las fotografías o en la televisión diciendo que sufres mucho por los pobres haitianos vestido de Valentino y, sobre todo, quedas muy bien con el lacito en la foto, muy solidario.

El valor de una vida

Barack Obama, flamante Nobel de la Paz, no acudirá a los actos que se han organizado en su honor por motivos de seguridad según algunos, por prudencia y humildad según otros.

En Lanzarote, una mujer saharahui, Aminatou Haidar, continua poniendo en peligro su vida voluntariamente por defender los derechos de su pueblo, un pueblo que reclama su tierra desde hace décadas, mientras la comunidad internacional, que reconoce sus derechos, mira hacia otro lado cuando Marruecos hace caso omiso de las resoluciones adoptadas.

Cada 6 segundos muere un niño de hambre en el mundo y el número de personas que pasan hambre está aumentando, según la FAO, mientras en España seguimos enredados con una Ley del Aborto, que no sabemos si se abortará o nacerá con defectos congénitos.

En fin, que no sé si hoy, Día de los Derechos Humanos, es el mejor momento para pararse a pensar sobre por qué una vida no vale nada o vale demasiado, dependiendo de dónde nazcas o de quién seas. No todos somos iguales, o por lo menos lo parece si miras con un poco de atención a tu alrededor.